…que los nuevos bolivianos crezcan y se eduquen en la religión que crean conveniente, pero que nadie atente contra el derecho que tenemos muchos bolivianos de seguir practicando lo que nos vio nacer, y vio nacer a nuestro ancestro que literalmente, en conjunto, procede de los cuatro puntos cardinales del planeta, por favor, también procede de lo andino y guaraní pero no exclusivamente. Edificar sobre lo existente, aceptándolo, debería ser la consigna
Repartir el poco producto interno del país en función a las teorías socialistas de extrema izquierda que propone un ala del gobierno es un error. Dado el subdesarrollo de Bolivia, el poco pero significante desarrollo privado es necesario y merece respeto, sobre todo el desarrollo que cumple con las leyes… la mayoría de las cuales son aceptables. Dada la relativamente poca población de Bolivia, en función a la extensión del territorio y sus conocidas riquezas, urge desarrollar lo no desarrollado que es harto y variado. Que lo desarrolle el Gobierno y/o la empresa privada en distintas proporciones nos debe tener sin cuidado. Lo importante es que sea desarrollo por encima del que existe, bien concebido y bien administrado sobre todo jurídicamente. El Mutún podría ser un ejemplo. Ojalá que YPFB sea otro, habrá que ver. Sólo el nuevo desarrollo dará el empleo, la productividad y la competitividad que Bolivia necesita desesperadamente. El Estado solo no podrá hacerlo ni ahora ni nunca. La idiosincrasia volátil del boliviano no lo permitirá.
Es archiconocido que las teorías económicas de extrema izquierda y sus bemoles culturales y religiosos han fracasado en la ex Unión Soviética, en los países del este europeo y en China. ¿Para qué repetir el error y perder tiempo? Con esa experiencia histórica sería óptimo que el actual Gobierno se dedicase a desarrollar lo desarrollable entre lo que debería estar la administración pública que mientras no haga las cosas bien y menos corruptamente no habrá forma de salir adelante con el propósito de disminuir las vergonzosas pobreza y exclusión en Bolivia.
Para empezar, es un error continuar insultando a EEUU cuando, entre otras cosas, se lo necesita urgentemente para renovar el ATPDEA que dígase lo que se diga ha beneficiado a Bolivia. Es tonto y hasta alocado insistir en que no se quiere nada con el país del norte cuando se lo necesita. Aquí, yo creo que es responsabilidad de los gobernantes dejar de hacer política inconducente e irresponsable cuando se denigra a EEUU mientras se apresta a enviar una delegación a pedir a los estadounidenses que, por lo que más quieran, no cancelen el ATPDEA porque de este convenio comercial depende el empleo presente y futuro de miles de bolivianos sobre todo del Occidente del país donde, dicho sea de paso, la agrupación del Gobierno ha recibido ¡el mayor voto! en las elecciones de diciembre.
Para hablar de EEUU se necesita conocerlo y conocer sus inmensas complejidades y su historia. Aquí se trata de reconocer la importancia de renovar un ATPDEA que incluso sea de mayor envergadura y de más plazo que el que caduca en diciembre de este año; también se trata de que se negocie un posible tratado de libre comercio con Bolivia; de continuar recibiendo la ayuda bilateral; y de tener la alternativa de seguir contemplando la posibilidad de recibir ayuda multilateral de instituciones como el Fondo Monetario, el Banco Mundial y el Banco Interamericano donde EEUU tiene gran poder de voto ¡y de veto!
Eso de pensar en imponer el aprendizaje de un idioma autóctono puede ser colorido y regionalista, pero no puede ser obligatorio. Lo que sí urge es enseñar castellano correcto a todos lo bolivianos, hablado y escrito, porque así edificamos sobre lo existente.
Es también de política de izquierda ciega empezar a discutir con la jerarquía católica nacional e internacional cuando Bolivia es un país mayormente católico lo que urge respetarse. Al respecto, también urge recordar a los extremistas bolivianos, que ni José Stalin ni Fidel Castro pudieron erradicar el cristianismo de sus respectivos ámbitos. Al contrario, el cristianismo ortodoxo es más acentuado que nunca en la Rusia actual. Castro también tuvo que dar el brazo a torcer al catolicismo practicante. Intentar antagonizar con la educación que imparten las escuelas, colegios y universidades católicos en Bolivia es una aberración. De lo que debería tratarse es de hacer nuevas instituciones, estatales si se quiere, que compitan abiertamente con las privadas y otras estatales, sobre todo a nivel universitario. Insisto, para qué atentar contra el desarrollo establecido que tanto se necesita.
A propósito, también es necesario recordar a los gobernantes actuales que si bien el culto, por ejemplo, de los incas era al sol, al rayo, al viento, a los nevados y a otras manifestaciones, la religión de millones de bolivianos es la cristiana y que, bajo ningún aspecto, tal realidad histórica ha de ser modificada. Otra vez, que los nuevos bolivianos crezcan y se eduquen en la religión que crean conveniente, pero que nadie atente contra el derecho que tenemos muchos bolivianos de seguir practicando lo que nos vio nacer, y vio nacer a nuestro ancestro que literalmente, en conjunto, procede de los cuatro puntos cardinales del planeta, por favor, también procede de lo andino y guaraní pero no exclusivamente. Edificar sobre lo existente, aceptándolo, debería ser la consigna.