La Paz | ANF y ABI
El Alto Mando de las Fuerzas Armadas (FFAA) y el ministro de Defensa, Walker San Miguel, fracasaron, ayer, en su intento de convencer a la Comisión de Gobierno y Defensa de Senadores para que recomiende la aprobación del convenio de cooperación militar con Venezuela, acuerdo que se encuentra congelado, desde septiembre pasado, en la Cámara Alta, y que es motivo de preocupación de los países vecinos.
La Comisión de Gobierno y Defensa determinó, tras cuatro horas de reunión confidencial, declarar, por unanimidad de sus miembros, su inconformidad con el informe y la explicación que emitieron tanto el ministro San Miguel como el Alto Mando Militar, pues no absolvieron varias dudas referente al tema del financiamiento para la construcción de bases militares en Riberalta y Puerto Quijarro.
Así como la injerencia venezolana en las modificaciones en la estructura de las FFAA, control democrático de fuerza, gestión de crisis, control de armamento y desarme, estandarización e interoperatividad en las filas castrenses y la participación mutua de oficiales de las Fuerza Armadas de ambos países en acontecimientos nacionales oportunos.
"No sólo abarca la construcción de bases militares, es un convenio muy amplio que tiene que ser analizado con mucha responsabilidad por la comisión. Tengo mucha preocupación porque es un tema demasiado sensible y no quisiera ir más allá hasta que la comisión tome una posición y eleve el informe al pleno del Senado. Una vez recibida la información hemos declarado nuestra inconformidad de manera unánime por los miembros de la Comisión", dijo el presidente de la Comisión de Gobierno y Defensa Miguel Majluf.
Sin embargo, el ministro de Defensa, Walker San Miguel, optó por no emitir declaración alguna a los medios de prensa sobre los resultados de esa reunión y sólo se limitó a señalar que acordó con los miembros de esa instancia legislativa no hacer ningún comentario al respecto por tratarse de un tema de seguridad nacional.
Esa misma excusa fue repetida por el comandante en Jefe de las FFAA, Wilfredo Vargas y el comandante general del Ejército, Freddy Bersati, que al igual que el ministro evitaron hacer comentario alguno.
La Comisión de Gobierno y Defensa determinó convocar a San Miguel y al Alto Mando Militar a una segunda reunión para que absuelvan las dudas que quedaron pendientes y solicitar al presidente Evo Morales, a pedido de Podemos, la posibilidad de hacer algunas modificaciones al acuerdo militar que suscribió con su homólogo Hugo Chávez.
"Así como está redactado (ese convenio) no va a contar con los votos de Podemos, me permito aclarar además que la construcción militar en Puerto Quijarro y la construcción del fuerte en Riberalta o en cualquier otro punto del país, no requiere de este convenio para ser ejecutado. Les hemos aprobado el otro convenio de financiamiento vía fondos del Tesoro ya que el Gobierno venezolano puede financiar estos proyectos sin necesariamente firmar este acuerdo militar", dijo, Carlos Borth.
El senador explicó que el protocolo firmado, en el gobierno del ex presidente Hugo Banzer, con España para la asistencia militar a favor del país no fue aprobado por el Congreso Nacional, por lo que su vigencia es ilegítima y debe ser modificado.
Llega ministro paraguayo
Ante las susceptibilidades que generó la construcción de una base militar en la frontera, el ministro paraguayo de Defensa, Roberto González, llegará hoy a Bolivia con el fin de visitar las obras civiles y militares que se ejecutan en Puerto Quijarro, donde se planea la instalación de un fortín militar, merced al acuerdo básico de cooperación técnica en materia de Defensa con Venezuela, aún no fue aprobado por el Senado.
En Puerto Quijarro no sólo se instalarán los recintos necesarios para recibir navíos, también se construirán embarcaciones bolivianas con la colaboración de Venezuela, informó el presidente de la comisión de Defensa y Fuerzas Armadas, Javier Zabaleta.
Explicó que se han hecho las gestiones diplomáticas respectivas para aclarar a nuestros vecinos los fines de esas instalaciones. Sin embargo, para Zabaleta, también se juegan intereses de fondo ya que el presidente venezolano Hugo Chávez le hace frente al Gobierno de los EEUU.
"La unipolaridad que había en este continente por parte de los EEUU ha sido rota indiscutiblemente por la posición venezolana contra la norteamericana, lo que ha desvelado que había un proyecto hegemónico de los Estados Unidos", criticó.
También señaló que el Gobierno norteamericano intenta generar liderazgos regionales como el de Chile, potenciándolo con armamento, en una injerencia absolutamente clara de los Estados Unidos en la región.