Urkupiña: Miles le piden “préstamos”, salud y casas en el Calvario
Siguiendo su fe y una antigua tradición, miles de personas llegaron, ayer, hasta el Calvario del cerro de Cota, en Quillacollo, donde según la leyenda la Virgen de Urkupiña se le apareció hace muchos años a una humilde pastorcita dando origen así a una de las fiestas más importantes de Cochabamba y Bolivia.
Tras una larga una caminata, de más de 10 kilómetros, los peregrinos llegan al templo de San Ildefonso, donde participan de la misa del alba y encienden velas en el piso para recibir la luz de la “mamita”. Después, continúan su camino hacia el Calvario, a unos tres kilómetros al sur de la Tierra de la Integración. En el lugar hacen una parada en el santuario y luego se dirigen a las “minas” o canteras (Pachamama o Madre Tierra) para extraer piedras, que representan los “préstamos” de la Virgen de Urkupiña.
Los creyentes pican las piedras con fuerza y seguridad, confiados en que la “mamita” repartirá así sus milagros y les expresará todo su cariño a través de cada una de las rocas que se extraen de la enorme colina del cerro de Cota.
¿Qué pidieron los devotos este año? “Hemos venido a pedir salud y plata para pagar las deudas”, contó una de las creyentes. Otra indicó: “Ella es la que nos da salud y estamos pidiendo que todo se arregle en el país en las próximas elecciones” y una migrante dijo: “Vengo desde Argentina y cada año volvemos y pedimos, sobre todo, salud”.
Los devotos aseguran que la Virgen les cumple todos sus pedidos. Por ello, compran miniaturas, como casitas, terrenitos, autitos, tienditas, camioncitos y otros negocios, que representan los anhelos que tienen y que confían que se cumplan con fe y sacrificio en Urkupiña. Después de la compra realizan la ch’alla para que la Pachamama también los ayude a lograr sus sueños y la bendición en el Santuario de Urkupiña, que por estos días está repleto.
De esta manera se cumplió, ayer, el tercer día de la festividad que este año se adelantó por la realización de las elecciones generales y arrancó una semana antes de lo habitual con la tradicional entrada folklórica.

























