Domingo de Ramos. Ayer se dio “la bienvenida a Jesús en los corazones”
Las celebraciones católicas de la Semana Santa comenzaron ayer con la asistencia de numerosos creyentes que llenaron las iglesias en las misas dominicales.
Fieles a la tradición, muchos de ellos portaban palmas y cruces de hojas de palmera, compradas a las artesanas que cada año las tejen para esta fecha y las hacen bendecir al concluir el oficio religioso.
Estas celebraciones tienen la “finalidad de mejorar la relación (de los cristianos) con Dios y la dignidad como hijos y seguidores de Jesucristo”, explicó el sacerdote Tom Raga, de la iglesia Corazón de María, más conocida como Corazonistas.
“El Domingo de Ramos en la Pasión del Señor representa el gran portal por el que entramos en la Semana Santa, un tiempo en el que contemplamos los últimos momentos de la vida de Jesús”, indica el sitio oficial del Vaticano.
El inicio de la Semana Santa “recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén acogido por una multitud festiva. No es una celebración de “duelo” y “lamento”, sino la semana que expresa el corazón del misterio pascual, cuando Jesús da su vida por nuestra salvación: por amor Jesús se hizo hombre, y por amor da su vida. Esta celebración pide ser entendida, más que con palabras, con silencio y oración; tratemos de entrar en ella con el corazón”, agrega el sitio vaticano.
Eso es lo que siente Mariela López, una creyente que estuvo en la misa de mediodía en la iglesia de los Corazonistas: “este Domingo de Ramos da la bienvenida a Jesús en los corazones de los que conmemoran su sacrificio y quieren cambiar su vida”.




















