La Casa de los Niños, un refugio de aprendizaje y vida compartida
La Casa de los Niños es una asociación sin fines de lucro en Cochabamba que forma parte de un centro comunitario integral, impulsado desde 1993 por un grupo de amigos universitarios. Lo que comenzó con apoyo escolar a niños de la zona de Sarcobamba se transformó con el tiempo en un proyecto que integra vivienda, educación, salud y acompañamiento a familias en situación de vulnerabilidad.
Actualmente, el complejo incluye la Ciudadela Arco Iris, donde viven numerosas familias de bajos recursos y con distintas problemáticas de salud, la escuela Arco Iris de Paz, un comedor popular, la posta de salud comunitaria y La Casa de los Niños, espacio de acogida para niños en situación de abandono o con enfermedades crónicas.
El sistema educativo está organizado por etapas: Wawa Wasi, que atiende a niños y niñas desde recién nacidos hasta los 3 años, Munay Wasi, para la etapa escolarizada de 4 a 7 años; Yachay Wasi, que abarca primaria y secundaria desde los 8 hasta los 20 años, y un programa complementario para jóvenes bachilleres que requieren acompañamiento educativo, principalmente en casos de discapacidad.
Desde la mirada de los fundadores, el enfoque es individual y humano. “Un niño es una persona con una vida, una historia detrás, hay que pensar en un niño y ver qué podemos hacer por él”, señaló uno de los fundadores del centro, Arístide Gazzotti de nacionalidad italiana.
El enfoque también incluye la educación en valores como la equidad y la responsabilidad compartida. “Trabajamos mucho la equidad de género, la responsabilidad compartida, todos nos responsabilizamos”, explicó una de las encargadas del centro, Maribel Choque.
El centro cuenta además con espacios especializados de atención terapéutica con salas para niños y niñas con discapacidad múltiple.
Otro componente es la equinoterapia, desarrollada con cerca de 30 caballos. “Todos los niños y niñas tienen en su horario también tiempo de hacer equinoterapia”, indicó Choque.
“La niñez es muy importante porque todos sabemos que de los 0 a los 3 años se forja el futuro de una persona”, señaló una de las fundadoras del centro, Tania Grigoriu. En total, el centro alberga alrededor de 500 personas, entre niños, padres, hermanos y abuelos. El equipo de trabajo está conformado por unas 45 personas, entre encargados, educadores y voluntarios.
El impacto del centro también se refleja en las familias. “Mi niña tiene discapacidad, realmente ha sido el lugar adecuado, un espacio que tiene todas las herramientas necesarias para ayudar y acompañar a los niños y familias”, afirmó la presidenta de los padres de familia, Carolina Fernández.
Proyectos
Dentro de sus iniciativas se encuentra el proyecto Yachay Muju, una granja educativa donde escuelas y familias puedan interactuar con animales, en actividades recreativas y acceder mediante una entrada que generen ingresos para el centro. El centro se encuentra en la avenida final América oeste y calle Luis Berlioz esquina Paganini.





























