Japón: Los herederos del dolor de la primera bomba atómica en Hiroshima
Mientras Japón conmemora 80 años de los bombardeos atómicos, hay cada vez menos sobrevivientes testigos del horror nuclear. También surgen nuevas voces que relevan la lucha por la paz.
El 6 de agosto, Japón conmemoró 80 años, para recordar que Estados Unidos lanzó una bomba atómica sobre la ciudad de Hiroshima durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, matando a cerca de 80.000 personas en la explosión inicial.
Las ceremonias que conmemoran los bombardeos se llevan a cabo en Hiroshima el 6 de agosto y en Nagasaki tres días después, y se espera que estas fechas acudan a esas ciudades miles de personas de todo el mundo. Sin embargo, este año habrá menos sobrevivientes, conocidos como “hibakusha” o “persona bombardeada”.
Un informe del gobierno de Japón publicado en marzo confirmó que actualmente solo hay 99.130 hibakusha vivos; es decir, 6.695 menos que el año anterior. Es inevitable que el número se vaya reduciendo cada vez más por la avanzada edad de los sobrevivientes, cuyo promedio hoy es de 86.13 años.
A medida que se pierden los testimonios del único uso bélico de armas nucleares, museos, organizaciones e individuos están tomando la iniciativa para sus historias.
Concientizando
Uno de los llamados “sucesores” de Hiroshima es Shun Sasaki. Su propósito es ayudar a transmitir el horror del ataque a su ciudad natal y sus consecuencias. Desde 2021, este joven de 12 años ha estado conversando con turistas extranjeros sobre muchos de los sitios que conforman el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima.
“Cuando estaba en primer grado, pasaba frente a la Cúpula de la Bomba Atómica y me preguntaba por qué seguía allí, ya que estaba en mal estado”, dijo Sasaki a DW, refiriéndose a una de las pocas estructuras que quedaron. “Busqué información en internet, fui al Museo Conmemorativo de la Paz y aprendí sobre la bomba que fue lanzada aquí”.
Tragedia
El interés de Sasaki por la trágica historia de su ciudad aumentó cuando descubrió que su bisabuela había sobrevivido al ataque del 6 de agosto de 1945, aunque más tarde ella murió de cáncer.
“Ella tenía 12 años cuando cayó la bomba y estaba dentro de su casa, a unos 1,5 kilómetros del hipocentro”, explicó. “No se quemó porque estaba en interiores, pero estuvo expuesta a la radiación y cuando fue evacuada, la ‘lluvia negra’ cayó sobre ella.”
Yuriko, la bisabuela de Sasaki, desarrolló cáncer de mama a los 38 años y cáncer de colon a los 60, falleciendo a los 69. Sasaki recibió juguetes para aprender inglés antes de cumplir un año, pudo comunicarse en ese idioma a los cuatro años y hoy afirma que prefiere hablar inglés que japonés. Esto también le permite conversar con turistas que llegan a Hiroshima con ideas preconcebidas sobre lo que ocurrió en 1945. Sasaki les cuenta cómo la bomba de uranio, llamada “Little Boy”, explotó sobre la Cúpula Genbaku, el edificio ahora conocido como la Cúpula de la Bomba Atómica.
























