¿Darle más poder al poder?
Aclarando que la considero una letra altamente agresiva, pareciese que Molotov tenía razón cuando afirmaba en su canción Dame todo el poder(1997): “Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a coger”.
El primer caso de corrupción del mundo se remonta a la Edad Antigua, en los tiempos del Antiguo Egipto entonces regido por el Faraón Ramsés IX: un funcionario de Tebas, llamado Peser, actuaba de mala fe con un grupo de saqueadores de tumbas. En ese mismo periodo, personajes famosos como el arquitecto responsable del Partenón, Fidias, fue acusado de quedarse con parte de los fondos destinados a dicha obra, así como el gran orador Demóstenes recibió denuncias sobre chantajes o abusos sobre dineros que no le pertenecían. Más adelante en la historia, el famoso cardenal francés Richelieu (el mismo que inspiraría luego la magnífica obra Los Tres Mosqueteros de Alejandro Dumas) se habría enriquecido a costa de su cargo siguiendo una larga cadena de corrupción. En la historia reciente encontramos aún más ejemplos, desde el Watergate de Nixon (1974), pasando por casos en el ámbito privado como ser el famoso engaño de Enron (2001), hasta la infinidad de cuestiones que hoy día salpican a líderes del mundo entero. Pero no por ser más comunes significa que deban tolerarse.
En este enfoque, la conocida como corrupción política es una de las más comunes, y la política trata del gobierno y de las organizaciones humanas, y según Max Weber, Raymond Aron, George Vedel y Maurice Duverger, el objeto de estudio de la política es el “poder”. Sí mi estimado lector, así de sencillo: el poder.
Y como diría el prólogo de una conocida película: “Los hombres… ansían por encima de todo el Poder” (El Señor de los Anillos, la película, no el libro). Esto nos conduce entonces a un breve análisis en el que el poder desemboca en el abuso, imagine ahora que se pretenda hacer de ese poder algo perpetuo, seguramente desembocaría en la tiranía y en la dominación. Y el poder pide más poder y necesita de más recursos y nunca se harta.
Recientemente ha salido a la luz un caso de corrupción (por investigar, claro está, pero a todas luces pareciese demasiado evidente como para ocultarlo), en el que la influencia del poder ha servido nuevamente para mover los hilos de la ley a favor de unos pocos. Y es que el poder se maneja así, no importan los medios, “le mete no más”. Y esta vez el escándalo de poder ha salpicado al Poderoso, al centro del Proceso de Cambio, al eje fundamental de una campaña que hoy por hoy nos dice que sigamos alimentando al mismo poder porque se supone “vamos bien”, olvidando que la democracia se basa en que el poder no debe perpetuarse en manos de nadie ni siquiera de los buenos. Si no existen hoy nuevos líderes que puedan alimentar esta fórmula básica que demanda la alternancia en el poder, algo estamos haciendo mal.
Y finalmente, y aclarando que la considero una letra altamente agresiva, pareciese que Molotov tenía razón cuando afirmaba en su canción Dame todo el poder (1997): “Si le das más poder al poder, más duro te van a venir a coger”.
Ahora la decisión es suya: ¿le dará más poder al poder?
El autor es abogado.
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