Disputas en el mar del sur de China
El mar del sur de China, también llamado Mar Meridional Chino (MMC), es parte del océano Pacífico y abarca 3.500.000 km2. Cubre desde los estrechos de Malasia hasta la isla de Taiwán e incluye en su zona de influencia a las Filipinas, Vietnam y Brunei. Es un lugar estratégico por donde pasan buques tanque y tráfico marítimo pesado. El MMC es un punto clave que une varias rutas de mar; allí está el corazón de la periferia navegable de Eurasia. En esa región se viene generando entre todos sus actores y con la presencia dominante de la República Popular China (RPC), una guerra fría que va subiendo su temperatura. Tómese en cuenta que más de la mitad del tonelaje mercante mundial pasa a través del MMC. El petróleo transportado por el MMC triplica la cantidad que pasa por el Canal de Suez y es 15 veces mayor que el transportado por el Canal de Panamá. Son números grandes, grande es también la relevancia geopolítica, económica y militar del mar del sur de China.
La RPC es muy recelosa de sus derechos sobre la zona económica exclusiva de las aguas que bordean su territorio costero austral, máxime por el surgimiento de varios reclamos de soberanía sobre el mar, el fondo marino e islas. También se producen periódicas tensiones con la flota estadounidense que vigila esos parajes. No en vano se afirma que los múltiples conflictos de soberanía sobre las aguas y el subsuelo del MMC están entre los más peligrosos del mundo; enfrentan a China con prácticamente todos sus vecinos de la zona y a éstos entre sí. Una de esas pugnas adquiere ahora mayor actualidad. El Gobierno filipino ha realizado gestiones para que la Corte Internacional de Justicia con sede en La Haya arbitre en su conflicto marítimo con Beijing. Por su lado, China ha insistido en que las disputas deben resolverse mediante negociaciones directas y no acatará ningún fallo arbitral, sea cual sea el resultado. Se trata de una decisión política de alto nivel asumida públicamente. Beijing argumenta, además, que la permanente presencia militar de Estados Unidos aumenta las tensiones en el Mar del Sur de China. “Estamos reforzando nuestro papel militar en la región, de manera unilateral y a través de esta amplia gama de asociaciones y alianzas que tenemos, pero eso no se hace con el fin de provocar a nada ni a nadie”, dijo hace poco el secretario de Defensa norteamericano. Sus palabras no han convencido a los líderes de Beijing, que mantienen una posición contraria a la fuerza naval de EEUU que permanece en el lugar.
A medida que se acerca el plazo para dictar sentencia el apoyo internacional para las Filipinas ha ido creciendo y muchos creen que el fallo de la Corte será a favor de Manila. Al margen de su posición de absoluto rechazo al proceso, China está tratando de conseguir para sí otros apoyos políticos y diplomáticos. Durante las últimas reuniones multilaterales Rusia puso todo su peso en pro de Beijing, argumentando en contra de la llamada “interferencia internacional” en disputas del Mar del Sur de China. Por su lado, tres naciones del sudeste asiático, Camboya, Laos y Brunei, también han expresado su apoyo para que los países del MMC arreglen sus diferencias de forma bilateral. Por ahora el tema está abierto y las tensiones crecen. Confiemos en que pronto sea posible alcanzar entendimientos constructivos entre las partes de esa crucial región del globo.
El autor es economista y politólogo.
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