Las ovejas negras de la Unión Europea
Después del Brexit, ahora Polonia y Hungría, dos regímenes populistas de Europa del Este, se están encaminando hacia la salida de la Unión Europea (UE). Los dos fueron señalados como los que violan los principios de la organización. En caso de Polonia, más adelantado en el procedimiento de censura, se trata de las reformas que anulan la independencia del poder judicial en beneficio del poder ejecutivo y en caso de Hungría de las medidas similares (incluyendo abusivo control de los medios) que comprometen el estado de derecho según valores y los tratados europeos. La Comisión y el Parlamento Europeos han sometido el asunto al Consejo o sea al conjunto de los representantes de los países miembros de la UE. Los plazos para el diálogo con los países infractores se han agotado y hoy en día, por primera vez en la historia de la UE, los dos países, Polonia y Hungría, fueron sometidos al procedimiento del art. 7 del Tratado de Maastricht, que prevé hasta la suspensión de los derechos de voto dentro del Consejo Europeo.
El Consejo se reúne regularmente a nivel de ministros para coordinar las políticas sectoriales y a nivel de jefes de gobierno para las decisiones de política general. El tratado no precisa que significa perder derecho de voto y estipula solamente, que la suspensión puede ser modificada cuando la situación, que la causó fue superada. El Tratado no prevé la exclusión del país miembro ni tampoco otras penalidades. Pero como fue demostrado por el Brexit el país puede decidir de retirarse de la UE, como de cualquier otro tratado internacional. Y este es el peligro, que Polonia o Hungría, o ambos, aprovechen la coyuntura para generar un mayor rechazo hacia la UE entre su población en nombre del principio de la soberanía nacional.
Además del procedimiento del art.7, el caso de las reformas judiciales en Polonia fue sometido el día 24 de septiembre 2018 a la deliberación del Tribunal Europeo de Justicia en Luxemburgo, considerando que la reforma de la Corte Suprema era perjudicial a la independencia del sistema judicial polaco. La nueva ley polaca sobre la Corte Suprema, que rebaja la edad de jubilación de 70 a 65 años “es incompatible con el derecho de la Unión” –ha señalado la Comisión– y atentatoria al principio de la independencia de la justicia y la inamovilidad de los jueces.
Polonia y Hungría fueron recibidas juntas como miembros de la UE en mayo 2004, tras un largo proceso de negociación y compatibilización legislativa, económica y política, que incluyó también adhesión formal a una serie de valores tales como el respeto a la dignidad humana, la libertad, la democracia, la igualdad y los derechos humanos. Se trata de principios legalmente vinculantes que los Estados miembros están obligados a observar. La última medida de Orban, primer ministro húngaro, la de prohibir, pura y simplemente, la permanencia de las personas sin hogar en las calles, es un claro ejemplo de violación de estos principios. Además, el gobierno de Hungría está en una campaña anti-Soros, un millonario americano de origen húngaro, que financia iniciativas democráticas.
Ambos gobiernos son relativamente populares en sus países a pesar de que las sociedades están divididas. A pesar de las acciones propagandísticas del gobierno, la opinión pública polaca sigue siendo más o menos favorable a la permanencia del país en la UE y es esto que da esperanza de que la sangre no va a llegar al río. Un exit de Polonia y/o Hungría de la UE pondría estos a países de nuevo al alcance de la influencia rusa.
El autor es comunicador social
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