La ignorancia: aliada poderosa del coronavirus
“Mucha gente se está muriendo por simple ignorancia”, sentenció ayer el Ministro de Gobierno, quizás sin advertir del todo cuánta razón tiene al decir lo que dijo, en especial ahora que las cifras de nuevos contagios de Covid-19 no paran de crecer y los cadáveres insepultos de gente fallecida debido a la infección, o sospechosa de ello, se acumulan al extremo de que en Sucre están pensando en alquilar o comprar camiones frigoríficos para usarlos como “un albergue temporal” donde depositar esos cuerpos.
“Julio se viene complicado y agosto no va a ser menor”, dijo también el Ministro, como si fuera una novedad o algo imposible de prever hace cuatro meses, cuando la pandemia llegó al país, se declaró la emergencia y se inició el despliegue de recursos humanos y materiales para intentar evitar el desastre sanitario que hoy comenzamos a vivir.
Ese despliegue de recursos y la manera de aplicarlos para frenar la propagación de contagios son insuficientes e ineficientes, es obvio, pero no solo en el plano médico.
No, pues esa “simple ignorancia” evocada por el Ministro pudo y puede evitarse si, entre los recursos desplegados para combatir la pandemia, las campañas de información sobre la Covid-19 fuesen más amplias, eficaces y eficientes. Porque no es lo mismo promocionar los bonos otorgados por el Estado, que inculcar hábitos de prudencia y vigilancia para disminuir los riesgos de contagio. Y los publicistas, personal de salud y fuerzas del orden tampoco son suficientes para frenar al coronavirus.
En 2011, luego de la emergencia mundial del virus H1N1, a pedido de la Comisión Europea, un grupo de expertos evaluó las acciones gubernamentales desplegadas en aquella circunstancia y concluyó que “había faltado una asesoría específica en ciencias sociales: mientras que se recurrió inmediatamente a epidemiólogos, virólogos y expertos en enfermedades infecciosas, no pasó lo mismo con otras disciplinas –comunicación, sociología, economía, filosofía política, ética– cuyo asesoramiento habría ayudado a enfocar mejor la respuesta a esa crisis”, señala Pablo Santoro, profesor de sociología de la universidad Complutense de Madrid, en un artículo publicado en el sitio theconversation.com.
Coronavirus: la sociedad frente al espejo, titula el artículo mencionado, cuya lectura sería de invalorable utilidad a las autoridades responsables de la gestión de la emergencia sanitaria, para entender la necesidad de profesionales de ciencias sociales. Profesionales que podrían también tomar la iniciativa de contribuir con sus saberes para intentar superar esa ignorancia que ayuda tanto al coronavirus.

















