¿Y qué hay sobre el día del cogobierno universitario?
La gente vinculada a, o con intereses en, la universidad pública usualmente conoce la efeméride de la autonomía universitaria, e incluso por ese día, el 25 de julio, los consejos universitarios del sistema nacional ordinariamente declaran asueto para todas las actividades laborales al interior de sus “casas de estudio”, algo así como el día de la primavera en la ínsula del saber y la tolerancia (supuestamente).
En nuestro país, las universidades públicas obtuvieron su autonomía –es decir su facultad para elegir a sus propias autoridades (rectores, decanos y directores), funcionarios administrativos, gestionar sus rentas y donaciones, y por supuesto, expedir títulos– a través de un decreto supremo promulgado por el presidente Carlos Blanco Galindo el 25 de julio de 1930 y posteriormente ratificado con el célebre referéndum de reforma constitucional del 13 de enero de 1931.
Evidentemente, y como antes ya se escribió en un subeditorial de este mismo medio, la autonomía universitaria: “fue el punto culminante de un largo proceso que se inició en 1918 en la ciudad argentina de Córdoba, donde una huelga estudiantil desencadenó en todo el continente un movimiento autonomista” (25-07-2016). Y, volviendo al plano nacional, como no recordar aquí a José Antonio Arze, quién como dirigente estudiantil de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) y cofundador de la Federación Universitaria Boliviana (FUB), estuvo entre los artífices más conspicuos de la autonomía en Bolivia.
Pero, y a todo esto, ¿qué hay sobre el cogobierno docente-estudiantil? Porque, como todo el mundo sabe, autonomía y cogobierno no son la misma cosa y, no obstante, a diferencia de la liturgia del 25 de julio, la historia del cogobierno, no sólo no es tomada en cuenta, sino que además, parecería ser una especie de tema tabú, o medio vedado, en la política y memoria institucional universitarias.
De hecho, ya un editorial del hoy extinto –pero por eso no menos egregio– diario Presencia, del 27 de enero de 1967, calificó al cogobierno universitario en Bolivia como un fruto de “las poco gloriosas revoluciones universitarias de 1954”. Sin duda, porque el cogobierno en Bolivia, surgió de la intervención movimientista o, dicho sin ambages, de la captura de los cargos jerárquicos del poder institucional en las universidades públicas, pero sujetas al régimen autonómico, por el MNR mediante o por asalto de las masas a fines de 1954 (la COB en pleno fue la punta de lanza de aquella toma).
Hasta ese momento, y desde la época de los gobiernos del “socialismo-militar” (1936-1939) y de Razón de Patria (10943-1946), la universidad pública fue un bastión de oposición o resistencia contra el nacionalismo revolucionario, especialmente durante la fase práctica de aquel inherente a la “revolución nacional”. En efecto, el MNR pretendía fagocitar la universidad pública, redireccionando sus planes y objetivos al servicio de la “nacionalización de la enseñanza” por la “liberación nacional con justicia social” (en otras palabras, sus programas de gobierno).
Antes y durante dicha captura, el MNR anduvo alentando la demanda del cogobierno entre los estudiantes y su institucionalización legítima en los estatutos de la universidad boliviana. De ese modo, el MNR, pretendía legitimar su intervención inclinando a su favor al movimiento estudiantil. No obstante, y quizá porque en esos tiempos, los hijos de los obreros y de los campesinos todavía no concurrían a la universidad, el poder estudiantil subsecuente al cogobierno se volcó en su contra, propiciando su propia expulsión de las universidades (en la próxima entrega, y con base en la presente, continuaremos analizando la relación Estado/universidad pública).
El autor es economista, llamadecristal@hotmail.com
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