Cochabamba bajo fuego
El bloqueo del relleno sanitario de K’ara K’ara, orquestado y financiado por el masismo —como se evidenció en redes sociales—, y respaldado con entusiasmo por el bloque “opositor” tuto-medinista, es un ataque frontal cuya víctima no es un actor político, sino la población cochabambina. En medio de este fuego cruzado implacable, son las familias de nuestra Llajta quienes sufren las consecuencias. ¿El verdadero objetivo? Destruir el exitoso modelo de gestión pública que lidera Manfred Reyes Villa desde la Alcaldía de Cochabamba, aún a costa del bienestar y la salud de la ciudadanía.
Así como el masismo se ensañó con el modelo de desarrollo cruceño —persiguiendo, encarcelando y forzando al exilio a sus líderes—, hoy dirige su artillería contra el modelo municipal cochabambino. En su afán por liquidar el liderazgo de Reyes Villa, recurren a la confrontación y la desinformación. Pero su esfuerzo es inútil: ni el MAS ni sus aliados funcionales del bloque “opositor” podrán borrar la verdad histórica del éxito cochabambino, una verdad que ya se ha anclado en la mente y el corazón de los bolivianos.
Mientras otros municipios sucumben ante la crisis y la carencia, Cochabamba ha logrado mejorar su ciudad y elevar la calidad de vida de su gente. ¿La clave? Una gestión con experiencia, capacidad y resultados. La diferencia está en el liderazgo de Manfred Reyes Villa: un alcalde con carisma unificador, visión metropolitana, firmeza y creatividad, capaz de conducir con éxito en medio de la adversidad.
Y es precisamente ese éxito el que hoy atemoriza al masismo y sus funcionales. Manfred ha sido su enemigo natural desde siempre: no olvidemos la quema de la Prefectura en 2007, los procesos judiciales inventados, la sañuda persecución política que lo obligó a asilarse en el extranjero. Ahora, de regreso, se ha convertido en la mayor amenaza al continuismo del MAS.
Ese temor se extiende al bloque “opositor”, que durante dos décadas cogobernó con el masismo desde el Parlamento, la Asamblea Constituyente y en momentos clave como la derrota marítima y la pérdida del Silala en La Haya. El plan es desestabilizar Cochabamba, provocando una convulsión social para sacar a Manfred de la contienda electoral, allanar el retorno de Evo Morales y reinstalar la lógica del cogobierno con el MAS.
Hoy, Cochabamba sufre las consecuen-cias de su propio éxito. Pero esta Llajta es invencible. Sabrá resistir el asedio conjunto del masismo y su oposición funcional. Resistir el bloqueo, evitar la confrontación y mantenernos unidos es el camino para retomar la senda del progreso y bienestar.
Columnas de FREDDY CAMACHO CALIZAYA
















