Día Mundial de la Población
El Día Mundial de la Población se celebra el 11 de julio de cada año como resultado de una iniciativa del Consejo de Administración del Programa a las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). El objetivo es crear conciencia en relación a todas las problemáticas que en la actualidad afectan a la población del mundo. Entre los temas prioritarios de esta fecha están el crecimiento y el desarrollo de los pueblos.
La iniciativa se remonta a 1990 y su objetivo es aumentar la conciencia sobre las cuestiones de población y su relación con el medio ambiente y el desarrollo en un mundo en constante crecimiento y amenazado por varios problemas.
Una muestra del crecimiento población es que cuando esta jornada se instituyó, la humanidad alcanzaba a 5.000 millones de habitantes. En tanto, en 2025 se estima que somos más de 8.000 millones.
Hasta el momento, varios informes destacan que en general las sociedades han mejorado significativamente la recolección, el análisis y uso de los datos demográficos, reflejando con mayor precisión la diversidad y características de cada comunidad.
Estos datos han ayudado a mejorar el acceso a la salud y el reconocimiento de los derechos individuales y colectivos.
En 2025, esta jornada nos invita a reflexionar sobre los jóvenes y su futuro en el desarrollo, con énfasis en sus derechos reproductivos. El lema de este año es: “Empoderar a la juventud para construir las familias que desean en un mundo justo y esperanzador”.
Bolivia puede considerarse país joven en términos demográficos, pues, según los datos preliminares del Censo de 2024, uno de cada tres bolivianos, el 31,4% de la población total tiene entre 12 y 28 años. Un porcentaje similar: 34,2 tiene entre 29 y 59 años. Y los mayores de 60 son apenas el 10,4%
Las cifras nos muestran que los jóvenes son parte esencial del desarrollo, con una tendencia a concentrarse en las ciudades, donde las oportunidades de formación y desarrollo son mayores. Aún en nuestro tiempo, las universidades públicas están afianzadas en las grandes capitales y sus procesos de descentralización son incipientes. Una situación parecida ocurre con los institutos técnicos, pues, los más destacados están en las urbes.
Los gobernantes, desde el nivel nacional hasta el local, están ante un desafío enorme de ofrecer las mismas oportunidades a los jóvenes en las ciudades y en las provincias y comunidades. En tanto, que las universidades, también, deben proyectarse para llegar más allá de las grandes ciudades y ofrecer carreras que apuntalen el desarrollo en las secundarias, superando así enfoques tradicionales.
Aunque no resulta una tarea sencilla es necesario comenzar a priorizar a la población joven del país y no postergarla para que aumente las cifras del desempleo, la informalidad y la migración.


















