El MIR del siglo XXI: un legado de experiencia y renovación
El Tribunal Supremo Electoral (TSE) ha restituido la personería jurídica del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR), reparando una injusticia de 20 años en que nuestro partido quedó amordazado (mas nunca extinto) por una incorrecta aplicación de la ley en una elección de constituyentes.
La restitución de nuestra sigla, tiene dos efectos de trascendencia vital en la actual coyuntura:
1.- Valida y legitima el aporte que la militancia mirista ha desplegado durante la campaña electoral del nuevo presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, habiéndonos movilizado en todo el territorio nacional convocados por nuestro líder Jaime Paz Zamora, junto a los compañeros del Partido Demócrata Cristiano (PDC) y de la agrupación hermana Primero la Gente. Las banderas azul-naranja que ondeaban en las proclamaciones, no eran producto de la inteligencia artificial.
2.- Permite formalizar y proveer el respaldo político militante, organizado y leal al Gobierno constitucional de Rodrigo Paz, aportando coherencia programática, articulación territorial y una base social renovada que garantice la consolidación de un proyecto nacional democrático, inclusivo y con visión de Estado, tal cual fue desde siempre la línea programática del MIR.
La tarea urgente de proteger y fortalecer la gestión de Rodrigo Paz en medio de las asechanzas del viejo populismo autoritario y corrupto que hemos derrotado en las urnas, implica la tarea orgánica de reconstituir el partido ajustándonos a la normativa electoral.
Con el blasón de nuestra personería jurídica, estamos llamados a enfrentar los desafíos institucionales y sociales del crucial momento. Izaremos las banderas del MIR del siglo XXI mediante los ejes estratégicos de la experiencia, la renovación y el legado político vigente.
La combinación de esos ejes dará lugar a un movimiento de alianza generacional sin precedentes en este siglo de revoluciones postmodernas, en un encuentro histórico entre la experiencia y la sabiduría que representa Jaime Paz Zamora, y la renovación y vitalidad encarnada en Rodrigo Paz Pereira.
Del MIR-Nueva Mayoría que marcó la fortaleza democrática de los años 90, transitamos al MIR-Primero la Gente.
Este renacer orgánico de la mística mirista implica, además, una ruptura radical con esa cultura política que nos proscribió abusivamente en 2006, con esa partidocracia que tanto daño ha hecho al país, a su democracia y a su gente.
Somos portadores de la cultura política de la pluralidad, donde las conciencias libres y limpias de toda procedencia tendrán cabida sin condición alguna. Somos el partido de la descentralización y la autonomía. En nuestra tradición partidaria, las regiones y no las corporaciones marcan las rutas de toda acción integral.
La reconstrucción de la institucionalidad nacional significa, para los miristas,
institucionalizar nuestro partido formando cuadros desde la ciencia política y desde la ideología patriótica de la ética y del respeto a los valores humanos.
Nuestra renovación pasará por nutrirnos con activa presencia estudiantil, universitaria y profesional de todas las clases sociales e identidades culturales. Nuestra vigencia territorial está intacta, desde nuestros orígenes, en nuestros frentes campesinos, indígenas, obreros y de barrios.
Sólo faltaba que nos devuelvan nuestra personería jurídica para volver a andar por la senda histórica a la que el MIR estuvo llamado desde el día en que nació.
El autor, exprefecto de Cochabamba y ex secretario ejecutivo de la CUB, es docente en la Carrera de Arquitectura de la UMSS
Columnas de JAIME DE UGARTE LAZCANO

















