30 días de gestión del Gobierno
Al cumplirse un mes de gestión del nuevo Gobierno liderado por Rodrigo Paz y Edmand Lara, la frase que más refleja la esencia de estos primeros días de gestión es “Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia”.
El restablecimiento de los lazos diplomáticos y comerciales han aumentado las posibilidades de que el país pueda capear esta crisis, marcada por el deterioro de la economía, manifiesto en el incremento de precios y el aumento del tipo de cambio del dólar.
Un resultado tangible de estos acercamientos con la cooperación internacional son los créditos de $us 550 millones del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe-CAF con la opción de que amplíen a $us 3.100 millones en los próximos cinco años. Además, de la continuidad del crédito de $us 100 millones de la Agencia de Cooperación Internacional del Japón.
Son créditos que se constituyen en un alivio para el Gobierno y para el país, aunque aún no se conozcan con precisión las condiciones para acceder a cada uno de ellos.
Los recursos pueden representar un impulso para la economía si se acompañan con medidas estructurales que permitan producir más y generar más empleo que beneficien sobre todo a los profesionales jóvenes.
No resulta nada sencillo salvar del naufragio económico a un país que depende de los subsidios a los hidrocarburos al punto que debe garantizar cada mes $us 260 millones para asegurar el suministro de combustibles.
“En Bolivia la subvención a los hidrocarburos mantiene el litro del diésel en Bs 3,72 y el de gasolina, en Bs 3.74. El costo representa una pesada carga para el Estado, porque, según datos oficiales implica hasta un 8% del Producto Interno Bruto (PIB)”, reportó la agencia ABI hace varias semanas.
Otro rasgo característico del primer mes de gobierno de Rodrigo Paz ha sido evitar las medidas de shock, por lo que los subsidios a los hidrocarburos se mantienen intactos y sin una medida clara en el corto y mediano plazo que ayude a eliminar las filas que se otra vez se han formado en las estaciones de servicio en todo el país.
Entre las medidas que han afectado a la población directamente está el fin de la subvención de la harina que repercutió en un aumento del precio del pan de batalla de 50 a 80 centavos en las últimas semanas, sin que las acciones desplegadas por las alcaldías para evitar esa alza hayan revertido el incremento.
Otro capítulo en la subvención de la harina fue el desmontar la red de corrupción en la Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa).
Y están también las intervenciones en YPFB y la Agencia Nacional de Hidrocarburos.
Seguro que el balance del primer mes puede ser más amplio y cada uno tiene su propia calificación, pero está claro que la mejor evaluación no la hace una encuesta, sino la realiza la ciudadanía en las calles, en su día a día. Ese es y seguirá siendo el mejor medirlo de la eficiencia de gestión de los nuevos gobernantes.



















