El triunfo del diálogo
El conflicto tan prologado que ha sufrido el país de 20 días, siete de ellos bloqueado, por las protestas contra el Decreto Supremo 5503 nos ha vuelto a enseñar la importancia que tiene el diálogo para la solución de las controversias, la importancia que tiene encontrar puntos de coincidencias para que la comunicación pueda fluir.
Sin embargo, el diálogo en ese último conflicto demoró en llegar, porque el lanzamiento del decreto sorprendió a la población y también a los trabajadores y sus dirigentes porque muchos sectores exigieron soluciones a la crisis económica al nuevo gobierno de Rodrigo Paz y Edmand Lara, pero sin tomar consciencia del impacto que iban a tener las medidas.
La sorpresa del decreto activó casi de inmediato las protestas inicialmente en contra de la eliminación de la subvención de los combustibles en Bolivia, que implicaban que el Gobierno destine al menos 1.300 millones de dólares anuales para cubrir la subvención con el riesgo de que el 40% se desvíe al contrabando.
La movilización de la Central Obrera Boliviana (COB), antes de Navidad, comenzó alterando la vida de los pobladores de la sede de Gobierno, que después de mucho tiempo se encontraron con calles cerradas por marchas y con el estruendo de las detonaciones de dinamita.
Con el paso del tiempo, el diálogo se complicó debido a que el Gobierno se atrincheró en su postura no mover una coma y de no retroceder en el decreto. A ello se sumaron los cuestionamientos contra los más de 100 artículos del decreto y su parecido con el 21060, que en la década de los 80 reconfiguró el país y cambió el modelo económico por el neoliberalismo.
Después de 20 días de conflicto, es difícil hablar de vencedores y vencidos del conflicto por DS 5503. Al final del día, el problema tuvo un impacto en la dinámica económica que intenta reactivarse después de un 2025 crítico que provocó una inflación de 20,40%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE), considerada una de las más altas de los últimos años.
Los conflictos y en particular los bloqueos tienen un impacto en el día día de la gente. En lo emocional porque aumentan la incertidumbre sobre cuánto se extenderá el problema y en lo económico por la tendencia del comercio a incrementar los productos de la canasta básica y encarece más la vida de la población.
El tiempo, el cambio de actitud y la desaparición de las filas para comprar combustible, que mostraron lo positivo de quitar la subvención, allanaron el camino al diálogo para que Bolivia nuevamente encuentre el sendero de la pacificación y continúe reactivando su economía.
Con la decisión de abrogar el Decreto Supremo 5503, que declara la emergencia económica, no gana ni pierde el Gobierno, no gana ni pierde la COB; gana Bolivia que necesita salir adelante y apuntalar su desarrollo económico.

















