Bolivia reafirma su vocación democrática y su mirada hacia el futuro
Bolivia conmemora este 6 de agosto el Bicentenario de su independencia, reafirmando su vocación democrática, su resiliencia y su capacidad de proyectarse hacia un futuro más justo, unido y próspero. Así coincidieron analistas, empresarios y diversos actores del país al reflexionar sobre el significado de esta histórica fecha.
La ciudad de Sucre, cuna de la independencia y capital constitucional del Estado, es el epicentro de los actos oficiales. En la emblemática Casa de la Libertad, donde en 1825 se proclamó la independencia, el Estado boliviano se congrega para rendir homenaje al legado de quienes forjaron la nación.
El analista y exministro de Justicia, Carlos Alberto Goitia, subrayó la importancia de destacar la vocación democrática de la ciudadanía a lo largo del último siglo, pese a la presencia de regímenes dictatoriales y, en las últimas dos décadas, diversos intentos de desestabilización.
No obstante, Goitia también planteó una crítica a lo que considera deudas históricas: la pérdida de territorios en los últimos 100 años, la cesión de soberanía sobre el Silala, la persistente falta de unidad nacional y el incumplimiento del propósito fundamental de la Constitución Política del Estado (CPE): defender al ciudadano frente al poder del Gobierno.
Bolivia llega al Bicentenario con una democracia en tensión, pero viva. Las fracturas internas dentro del oficialismo, la disputa entre el presidente Luis Arce y el expresidente Evo Morales, las protestas sociales, las amenazas de boicot electoral y los llamados al voto nulo ponen a prueba la solidez de las instituciones.
A lo largo de estos 200 años, Bolivia ha atravesado revoluciones, golpes de Estado, crisis, éxodos, bonanzas económicas, dictaduras y procesos de transformación. Ha caído y se ha levantado. Ha sido herida y ha sanado. Hoy, en medio de contrastes, el país vuelve a demostrar su vocación democrática, su fortaleza como nación diversa y su capacidad de mirar al futuro con dignidad.
Esta conmemoración se desarrolla en un contexto de persistentes dificultades económicas, como la escasez de dólares, los problemas de abastecimiento de combustibles y el incremento en el precio de productos de la canasta básica.
Analistas, empresarios y sectores de la oposición coinciden en que estos problemas reflejan el desgaste del modelo económico implementado por Arce —el denominado “Modelo Económico Social Comunitario Productivo”— el cual ha tenido al Estado como eje central desde su implementación durante la gestión de Evo Morales (2006-2019).
Aun así, el aparato institucional se moviliza. El presidente Arce, acompañado por autoridades de los cuatro órganos del Estado, delegaciones diplomáticas y representantes internacionales, ofrecerá su último mensaje presidencial del 6 de agosto desde la Casa de la Libertad. Allí también se instalará la sesión de honor de la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP), a pesar de las tensiones políticas que persisten.
Desde el sector privado, el mensaje también ha sido contundente. Giovanni Ortuño, presidente de la Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEPB), llamó a ver el Bicentenario como una oportunidad para rediseñar el futuro del país.
“El Bicentenario no es solo una fecha para recordar el pasado. Es una oportunidad para honrar el presente y construir una Bolivia más justa, equitativa y próspera”, afirmó Ortuño.
El líder empresarial destacó que los empresarios bolivianos se consideran actores fundamentales no solo en el desarrollo económico, sino también en la consolidación de la democracia y del Estado de derecho.
La historia de Bolivia no culmina con esta conmemoración. Como bien señaló Ortuño: “El futuro de Bolivia está por escribirse. Depende de las decisiones que tomemos hoy, de los senderos que construyamos, de los acuerdos que alcancemos y de la visión que nos guíe”.
























