A un mes de iniciar su gobierno, la población está esperanzada en Paz
La gestión de un mes y una semana del presidente Rodrigo Paz Pereira, está marcada por la esperanza ciudadana y por altos niveles de aprobación, coindieron analistas. Sin embargo, hubo tensiones políticas internas, principalmente, con el vicepresidente Edmand Lara.
Rodrigo Paz juró como presidente el 8 de noviembre de 2025, tras ganar las elecciones con más del 54 por ciento de los votos, rompiendo dos décadas de hegemonía del Movimiento al Socialismo (MAS). Su llegada al poder fue interpretada como un rotundo giro político y económico para el país, marcado por la promesa de estabilizar una economía en crisis y combatir la corrupción estatal.
Capital simbólico
La senadora Claudia Mallón señala que el Gobierno mantiene un importante capital simbólico, pero advierten que el tiempo de los anuncios debe dar paso a decisiones concretas. “Hay esperanza, pero el Gobierno no muestra acciones contundentes”, señala.
Mallón destaca que el principal logro del Gobierno en este corto período es la esperanza generada en la población boliviana. “Todos apostamos porque le vaya bien al presidente Rodrigo Paz y al vicepresidente Edmand Lara, porque si a ellos les va bien, nos irá bien a todos los bolivianos”, señala.
No obstante, Mallón identifica dos elementos que empañan ese escenario; la influencia política de Samuel Doria Medina, a quien considera parte del núcleo de decisiones del Ejecutivo; la ruptura comunicacional entre el presidente Rodrigo Paz y el vicepresidente Edmand Lara, profundizada por declaraciones de la vocera presidencial que, según afirma, “emitió juicios personales que nunca debieron ser parte de un mensaje institucional”.
Para Mallón, estos errores afectan la imagen del Gobierno e incrementan la distancia con la ciudadanía. “Ha habido mucho discurso y lamento, pero no se observan acciones decisivas”, señala, citando como ejemplo las contradicciones en torno al caso del expresidente de YPFB Armin Dórgaten y la falta de avance en las medidas económicas anunciadas.
“Ojalá Rodrigo Paz no desperdicie el cariño, el respeto y la credibilidad que la población aún mantiene en él”, advierte.
Por su parte, el analista y exministro de Justicia, Carlos Alberto Goitia, considera que “las señales de las primeras semanas de Gobierno de Rodrigo Paz son positivas, pero las reformas no pueden seguir esperando”.
“Luces y dudas”
Goitia evalúa el primer mes de gestión como un período con “luces y dudas”. Si bien reconoce que el Gobierno ha emitido señales orientadas a generar tranquilidad y esperanza, cuestiona que estas no se hayan traducido en acciones concretas.
Goitia considera urgente avanzar en tres áreas; la reforma constitucional, especialmente para corregir el sistema de elección de magistrados; las reformas económicas estructurales, relacionadas con subsidios y medidas fiscales y los cambios institucionales que permitan mejorar la gestión estatal.
“No es lógico convocar elecciones judiciales si ya existe consenso sobre la necesidad de reformar la Constitución”, afirma.
También recordó que varios anuncios económicos del presidente —como la eliminación del ITF— no fueron enviados a tratamiento legislativo; por lo tanto, queda en calidad de anuncio.
Tanto Mallón como Goitia coinciden en que el Gobierno aún cuenta con un importante margen de confianza ciudadana. Sin embargo, advierten que ese respaldo puede debilitarse si las promesas no se convierten en resultados visibles.
También destacan la transición política y el giro diplomático internacional tras décadas de una misma corriente de gobierno; lo que ha generado optimismo sobre la proyección externa y apertura diplomática de Bolivia; y la disposición del Gobierno a acercarse a socios externos, especialmente con Estados Unidos y otros actores internacionales con la finalidad de impulsar la reactivación económica.
























