Paz termina 2do mes de gestión con el país bloqueado y enfrentado a la COB
El inicio del tercer mes de Gobierno del presidente Rodrigo Paz encuentra a éste enfrentando a al menos tres conflictos que lo sitúan en una posición de incertidumbre, pues del desenlace de los mismos se decantará su habilidad para negociar y dialogar y al mismo tiempo mostrar fortaleza ante sus electores con las decisiones que asuma.
Uno de los conflictos es la oposición de la Central Obrera Boliviana (COB) al Decreto Supremo 5503 (DS 5503) que, entre otras cosas, retira la subvención a los combustibles y con sus 120 artículos cierra un ciclo de 20 años de manejo de la economía del país bajo la tutela del Estado.
La COB pide la abrogación (anulación) total del DS 5503 y el Gobierno acepta realizar algunos cambios de forma, pero ratificó que “no tocará el contenido”.
Hasta el cierre de esta edición la pulseta entre el Gobierno y la COB continuaba con más de 50 puntos de bloqueo de carreteras de fondo.
Un segundo conflicto que enfrenta Paz es el de Tariquía sobre el proyecto hidrocarburífero Domo Oso X-3 (DMO-X3), a cargo de la petrolera Petrobras Bolivia en asociación con YPFB para exploración de gas o petróleo en zonas cercanas —y según las comunidades, dentro— de la reserva.
En los últimos días, un convoy de vehículos escoltado por la Policía ingresó para facilitar el ingreso de la petrolera, superando la vigilia y bloqueo pacífico de pobladores de Chiquiacá que defendían la reserva.
El Gobierno rechazó que se esté realizando exploración petrolera en la zona, pero este operativo reavivó un conflicto que lleva años latente en la región.
Finalmente, un tercer factor que está, cuando menos, afectando la gestión de Paz Pereira, es la actitud del vicepresidente Edmand Lara que en los últimos días se declaró abiertamente opositor al Gobierno y no deja de fustigar diariamente por redes sociales, al Presidente y su entorno de Ministros.
Evaluación
Para la analista política María Teresa Zegada, lo que el Gobierno está viviendo en este momento es la resistencia de algunos sectores a la transformación económica que la nueva administración quiere consolidar en el país.
También hay una suerte de persistencia de la crisis política de 2025 que no se ha resuelto con las elecciones y el cambio de Gobierno.
Según Zegada, en estos dos meses de Gobierno se está mostrando lo que no hubo en tiempos de campaña electoral, “es decir señales claras de hacia donde estaba conduciendo al país y las directrices de este nuevo modelo que significan un giro en relación a los 20 años del Movimiento al Socialismo (MAS).
Para la experta, lo que se puede percibir en este momento es una fragilidad evidente del país en el marco institucional, cuyo precio está pagando el actual Gobierno. “Es decir, las estructuras normativas e institucionales están muy debilitadas”, aseguró.
“Esas debilidades se notan a nivel de incumplimiento de normativas, de lento funcionamiento del Órgano Legislativo y del Órgano Judicial. Está costando mucho que toda la maquinaria se ponga en marcha”, aseguró Zegada.
Otro rasgo que anota Zegada es que no existe una cohesión importante en el Gobierno y lo que se percibe es la existencia de varias tendencias al interior del Ejecutivo “y esto también se refleja a nivel de sus bancadas en el legislativo”.
Zegada percibe que hay tensión intergubernamental y hay también tensión a nivel legislativo. Las bancadas no están tan solidas como para sostener la mayoría electoral lograda por Rodrigo Paz, según la analista.
Ruptura
Para la consultora en temas políticos y electorales, Daniela Calderón, en estos dos meses de Gobierno se rompió un pacto social implícito que las organizaciones tenían con el anterior Gobierno.
¿Y que se viene ahora?, Para Calderón la respuesta deja en una gran disyuntiva al Gobierno. “Si el Gobierno sede ante la COB será una muestra de debilidad y de desgobierno. Y si toma una actitud dura tendrá consecuencias”, dijo.
Sobre las denuncias que hizo el Gobierno contra los dirigentes de la COB por las prebendas que recibía del Gobierno del MAS y los sueldos elevados de los dirigentes, Calderón apoyó esa acción “porque develó la verdad sobre los ingresos de los sindicalistas, era necesario decir la verdad.
Para la consultora, con un poco de habilidad el Gobierno podría generar acuerdos con los sindicatos.
“Se debe pensar en el bien superior, y en este caso es la tranquilidad y la estabilidad de todos los bolivianos que ahora están interrumpidas por las viejas practicas sindicales”, dijo Calderón.
Para Calderón, es necesario llegar a consensos y el Gobierno tiene que negociar con la COB aunque esta organización se cierre y solamente pida abrogación.
“No podemos darnos el lujo de ser absolutistas, en una negociación la COB debería proponer alternativas y poner argumentos”, dijo.
Para Zegada, el país está esperando un escenario donde los sectores tanto del Gobierno como de la COB encuentren espacios de negociación “por el bien de Bolivia”. “No podemos poner en vilo al país después del año de crisis que pasamos, es un mensaje tanto para el Gobierno como para la COB, no podemos dejar al país en suma cero”, sentenció la analista.
Lara devela la falta de cohesión del Gobierno
Desde los primeros días de gestión del nuevo Gobierno, el vicepresidente del Estado, Edmand Lara, ha hecho noticia no precisamente por su gestión sino por sus críticas al presidente Rodrigo Paz y su entorno y por declararse abiertamente como opositor al Ejecutivo, del que también forma parte.
Para la analista política, María Teresa Zegada, la afectación al Gobierno por el tema Lara es muy fuerte porque devela la falta de cohesión y fortaleza en el Gobierno, que es los que se requiere para avanzar.
“Uno de los aspectos básicos para un buen Gobierno es la coherencia interna entre los factores de poder y la posición de un Vicepresidente que se oponga abiertamente a los mandatos del Primer Mandatario es altamente debilitante para todo el gobierno”, según Zegada.
Para la analista, Lara no es alguien que esté mostrando su discrepancia con un aspecto del Gobierno, él claramente está en contra del Presidente y de todas sus políticas. “Lara no tiene una consistencia política interna, tampoco un partido o una postura ideológica que lo lleve a hacer esas declaraciones, parece más bien declaraciones de tipo personal”, finalizó Zegada.
Lo último que hizo Lara el pasado viernes es declararse “defensor” de la Reserva
de Tariquía en Tarija, “ante los intentos de la empresa Petrobras de hacer un pozo de exploración en medio del área protegida”, dijo.






















