El Hércules C-130H abrió a Bolivia los cielos del mundo durante 49 años
El haber inaugurado una nueva etapa en el transporte masivo en el país, abrir Bolivia a los cielos del mundo, coadyuvar en tareas de apoyo en situaciones de desastre nacional, incursionar en la aviación comercial internacional, eso y mucho más le debemos al avión Hércules C-130H, presente en nuestro territorio desde 1977, y a todas sus variantes que llegaron después de este coloso que dejó de rayar el infinito azul desde el pasado 27 de febrero.
Por causas que aún están en investigación, esta aeronave militar tuvo un accidente al aterrizar en la ciudad de El Alto dejando 24 muertos y 37 heridos (unos ya recuperaron y otros permanecen en hospitales).
¿Desde cuando vuelan los aviones Hércules en Bolivia?, ¿Cuál es la contribución a la aviación boliviana? ¿Cuál es aporte de estos aparatos a la sociedad civil? El historiador y suboficial de la reserva activa de las Fuerzas Armadas, Ramiro Molina Alanes, responde estas interrogantes a Los Tiempos.
Capacidad
Según Molina, antes de la llegada de los aviones Hércules el transporte aéreo nacional tenía una capacidad de 5.000 kilos y con los Hércules se empezó a llevar cargas a otros países hasta de 20.000 kilos.
“Es el paso del transporte aéreo limitado al transporte masivo”, asegura Molina.
El suboficial anota con fecha y hora el arribo por primera vez del avión siniestrado “al promediar las 13:00 horas del histórico 23 de julio de 1977 arribó a la terminal aérea de TAM la primera aeronave de transporte masivo de la Fuerza Aérea Boliviana, el venerable Lockheed C-130 H “Hércules” matrícula TAM-90”.
En un artículo escrito por Molina, éste da los antecedentes de esa compra “durante la gestión de mando del Gral. Luis García Pereira, el año 1976 se suscribieron los contratos correspondientes entre la Fuerza Aérea Boliviana y la Lockheed Aircraft Corporation de los Estados Unidos, para la adquisición de dos aeronaves “Hércules” C-130 H
Molina detalla que estos dos Hércules C-13OH fueron comprados nuevos, de fábrica, en 1977. Cuenta que posteriormente, en 1988, llegaron otros siete aviones similares donados por Estado Unidos, pero mucho más antiguos.
Molina anota que paralelamente a la adquisición de los C-130H se seleccionó de las filas de la FAB a un grupo de élite de pilotos y aerotécnicos para que reciban entrenamiento especializado en pilotaje y mantenimiento de estas gigantescas y versátiles aeronaves.
Y destaca que, en general, los Hércules que operan en Bolivia han servido y sirven de apoyo a defensa civil.
“Son aviones tácticos que pueden operar en pistas cortas no preparadas, esto ayudaba a transportar gran cantidad de ayuda humanitaria a lugares difíciles de llegar con alimentos y medicamentos” , em especial durante la pandemia de Covid.
Bombardero de lluvia
El experto recuerda también que el avión siniestrado, fue utilizado en Cochabamba para el bombardeo de nubes con productos químicos con el objetivo de generar lluvias.
Según el historiador, actualmente quedan en Bolivia tres aviones Hércules que están operando en la Fuerza de Aérea a cargo de los Diablos Negros en la ciudad de El Alto y también son usados en el apoyo logístico en la lucha contra el narcotráfico .
“Están funcionando muy bien porque están bajo estrictas normas de mantenimiento. Ahora que ya ha vuelto la DEA, se contará también con su asesoramiento”, aseguró Molina.
Entre las muchas actividades y anécdotas que recuerda Molina, también menciona las veces que la ahora extinta aeronave Hércules transportó animales vivos.
“Como está prohibido los leones en los circos, hace años rescataron a varios en Puerto Suárez, luego los llevaron en el Hércules a Santa Cruz y de ahí hasta EEUU.
También llevaron caimanes. En Beni había una laguna que se estaba secando y los caimanes estaban muriendo y los llevaron e el avión a un lugar más seguro al norte de la Paz donde había más agua.























