En un contexto de escasez de dólares, déficit energético y dificultades para la provisión de combustibles, el Gobierno ha abierto el debate sobre la continuidad del subsidio a la gasolina y diésel, considerando incluso un posible referéndum. El costo de este subsidio es tan elevado —se estimaba entre $us 1.700 y $us 2.200 millones en 2022— que ha agotado las arcas del Estado.
Los automóviles indocumentados (chutos) sustituyeron a los animales de carga como burros y otros, para el transporte de carga, según hacen conocer comunarios del norte potosino.
El presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Armin Dorgathen, afirmó que los combustibles, gasolina y diésel, que se despachan diariamente a Santa Cruz por encima de los volúmenes habituales(100.000 litros adicionales), “se pierden en el mercado”.
La comercialización de diésel en el país subió en 2022 un 10,8 por ciento en comparación a 2021, de acuerdo a datos del Ministerio de Hidrocarburos y Energía, y con ello el monto destinado a la subvención de combustibles, que pasó de al menos 627 millones de dólares a aproximadamente 1.700 millones.