
DEBAJO DEL ALQUITRÁN
En política, cuando los antagonismos alcanzan grados extremos, siguiendo la lógica schmittiana, los adversarios se convierten en enemigos. Por ello, en la disputa por el poder, a los adversarios hay que derrotarlos y a los enemigos destruirlos. No hay margen para medias tintas, el enemigo no solo debe ser desarmado, sometido y reducido; sino eliminado.
Bolivia es por excelencia un país minero. En sus entrañas, guarda una infinidad de riquezas naturales. No se sabe si es una maldición o una bendición. Maldición, porque la riqueza y el excedente económico que generaron nunca tuvieron buen destino, más bien estancaron la economía en el modelo primario exportador. Es decir, una economía basada en materias primas y recursos naturales, sin transformación ni valor agregado.
En el ámbito político se dice que “Bolivia es el país de la víspera”. Esa afirmación hace referencia a que los escenarios políticos pueden cambiar abruptamente la noche anterior. Y eso es, precisamente, lo que provocó la Sentencia Constitucional 1010/2023 emitida extrañamente el último día hábil de 2023, obligándonos a reformular los escenarios proyectados para 2024.
La política se tiene que estudiar y ver siempre desde la perspectiva de los juegos del poder. En esos escenarios de arenas movedizas, interactúan estrategias y tácticas de toda índole, como en una partida de ajedrez.
Hay ciertamente muchos enfoques y perspectivas para ver y estudiar este fenómeno. De hecho, si efectuamos una rápida búsqueda sobre definiciones y conceptos de “populismo”, nos confrontaremos con una variopinta cantidad. Hay enfoques polémicos y de alta complejidad como los de Slavoj Zizek y Ernesto Laclau, notables e influyentes pensadores en la actualidad. Es, en todo caso, un término polisémico que, cuando es visto bajo el prisma ideológico, en la díada izquierda y derecha, deviene en una pérdida de objetividad.
Los buenos gobernantes siempre procurarán orientar la política exterior de un Estado buscando lo mejor para su país y sus habitantes.
Son siglos y siglos de lucha incesante contra el poder concentrado que deriva inexorablemente en poder ilimitado, arbitrario, cruel y brutal.
Si nos remontamos a los primeros años de la era cristiana, en el auge del Imperio romano, ese poder concentrado e ilimitado estaba peligrosamente en las manos de una sola persona: el emperador. Vean ustedes, con muchos ejemplos históricos, la crueldad y brutalidad, a su turno, de estos emperadores.
el fascismo, como forma y estilo de gobierno, surge en los inicios de la tercera década del siglo XX. Primero en Italia, con Benito Mussolini. Luego en Alemania con Adolfo Hitler y en España con Francisco Franco. En principio, su irrupción estuvo motivada para frenar la expansión de la revolución bolchevique en Europa, que propugnaba la “dictadura del proletariado”.
Dos formas bastante comunes se pueden observar, como estilos, al analizar la política. La primera, un poco menos común, es la perspectiva prescriptiva. En esta forma, prevalece el análisis en torno a como debe ser la política. También se la idealiza. Tal como soñó Platón, en La República, con el buen gobierno, el gobierno de los sabios y los filósofos.
Desde el congreso de Lauca Ñ —punto de inflexión organizado a medida para que Evo Morales se constituya en el único dueño del Movimiento al Socialismo (MAS), y con eso, en su único candidato presidencial— la división y pelea, al interior de las filas del partido de gobierno no ha tenido tregua. Como anticipamos, se tornará más visceral. La lucha, ahora, por el control de la sigla es encarnizada.

