
DEBAJO DEL ALQUITRÁN
El escenario político cambia sustancialmente con la presencia de Carlos Mesa en el tablero electoral. Sin la participación del todavía vocero de la demanda marítima, ante la ausencia de serios y potenciales competidores, el escenario era ampliamente favorable a Evo Morales, no obstante de ser un candidato ilegal e ilegítimo.
El objetivo de Evo Morales y el MAS es, de cualquier forma y a cualquier costa, la reproducción permanente del poder. Esto fue ratificado por el propio caudillo, a tiempo de celebrar el record histórico de permanencia en el poder, en el trópico de Cochabamba que, dicho sea de paso, se convirtió en único lugar donde el gobierno podría desarrollar sus actos oficiales sin perturbaciones, ante el creciente repudio y rechazo de dilatados segmentos de la población citadina.
Desde altas esferas del Movimiento al Socialismo, en vista del creciente e incontenible rechazo del que son objeto, que proviene de casi todos los segmentos poblacionales de las diez ciudades capitales, se está alentando, otra vez, la confrontación entre sectores citadinos con los mal llamados “movimientos sociales”, de origen campesino y rural.
Hay características similares en la deriva que anuncia el final de los regímenes “socialistas del siglo XXI”. Las ilustraciones de este proceso son Venezuela y Nicaragua. Ahora, por las señales que, implícita y explícitamente, suministra la cleptocrática élite azul, también Bolivia.
Veamos esas características que se reflejan cuando ingresan a la fase de crisis de dominación, es decir, en sentido gramsciano, de pérdida de hegemonía, de dominación consentida.
Las comillas del título sugieren, de entrada, un marcado escepticismo en torno al papel que han desempeñado las distintas fuerzas políticas de “oposición” en estos once años y medio de gobierno del MAS.
A todas luces, el desempeño ha sido más bien funcional. Incluso, estas fuerzas políticas tradicionales, como el MNR, MIR y ADN, del ciclo de la democracia pactada, abonaron el terreno para la llegada del MAS al poder. Con acierto, alguien señalaba que la partidocracia había engendrado a Evo Morales
Los términos de izquierda y derecha, su esencia y significados, cobran importancia nuevamente a raíz de los exabruptos vertidos por el Vicepresidente, considerado, dicho sea de paso, uno de los más conspicuos mentirosos, entre las más altas autoridades y políticos, que ha conocido el país.
El tiempo, como el mejor juez, se encargó de dilucidar la verdadera esencia de los regímenes populistas que irrumpieron en varios países de América Latina a inicios del presente siglo: Chávez en Venezuela, Lula en Brasil, Kirchner en Argentina, Correa en Ecuador y Evo Morales en Bolivia. Por sus aparentes características fueron calificados como gobiernos del socialismo del siglo XXI.
Para lograr un triunfo con mayoría relativa, pues en ningún caso, dadas las tendencias, podrán reeditar las amplias victorias del 2005, 2009 y 2014, el Movimiento Al Socialismo, de cara a las elecciones de 2019, se ha propuesto reconquistar a las clases medias urbanas. Este tema, para la voraz elite cleptocrática azul, en el proyecto de la reproducción permanente del poder, hoy es un “asunto de Estado”.

