
DEBAJO DEL ALQUITRÁN
La división del Movimiento al Socialismo (MAS) y la disputa por su sigla, la profundización de la crisis económica, la ingobernabilidad legislativa, las elecciones judiciales, el manejo del Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) y la tendencia fraccionaria de la oposición tradicional; han sido los temas que han cobrado relevancia y marcado la agenda política en el año que se va.
Todo parece indicar que estamos llegando al final de la disputa —mejor dicho, guerra— por el control de la sigla, en el seno del Movimiento Al Socialismo (MAS), entre los dos bloques: el ala “radical” evista versus el ala “renovadora” arcista.
Hay un principio de economía fundamental que se aplica en las personas, las familias, las empresas y los Estados: “Nunca gastar más de lo que tienes”. Es una regla básica, para asegurar, sobre todo, estabilidad económica. Este principio proviene de enseñanzas y experiencias comunes. Esta regla básica responde también a un instinto natural que poseen, en menor o mayor medida, los seres racionales, plasmada en el concepto neoclásico de homo economicus.
Sin lugar a dudas, la indiscriminada emisión inorgánica de billetes es, en sumo grado, peligrosa debido a que inexorablemente nos conduce, no solo a la inflación, sino a la hiperinflación. Y, como sabemos, la inflación vuelve más pobres a los pobres, por la significativa pérdida del poder adquisitivo. Sin embargo, los efectos de la hiperinflación son más espantosos: condena a millones de personas a la miseria y, a gran parte de estos, a la miseria absoluta.
Dada la guerra interna y la fractura del Movimiento al Socialismo (MAS), no cabe duda de que las circunstancias son considerablemente inmejorables para que por fin la oposición, después de casi 20 años de hegemonía del partido de gobierno, pueda desplazarlo del poder.
En esa repugnante querella por la candidatura y el control de la sigla, que no tuvo salida por las vías democráticas, y por ello trasladado a las calles, todo indica que la guerra al interior del Movimiento Al Socialismo (MAS) está ingresando a la última batalla.
Como había subrayado en una columna publicada a principios de año, la disputa por la candidatura y el control de la sigla del Movimiento Al Socialismo (MAS) se trasladaría a las calles, en la medida en que no existan otras opciones o salidas. Las calles, entonces, se constituirían en la última posibilidad de imponer la candidatura de Morales con marchas y bloqueos.
En esta coyuntura histórica urge, y es crucial, para el futuro de las próximas generaciones, salvar a Bolivia de Morales.
El infortunio de Bolivia con sus gobernantes es un rasgo esencial de nuestra historia. Entre esos males gobernantes, sin embargo, el más nefasto fue Evo Morales. Es también, vean el infortunio, el que más tiempo permaneció en el poder. Después de los últimos episodios donde se lo involucra en actos pervertidos y sombríos, es de terror pensar que vuelva al poder.
El término compuesto, anomia civil, es frecuentemente usado en la sociología y en la ciencia política. Tiene una multiplicidad de acepciones debido a sus múltiples causas y consecuencias.
En la política, por ejemplo, la anomia se interpreta como la ausencia de la ley, de normas y convenciones. En algunos casos se interpreta como la ausencia del Estado para hacer cumplir la ley. En la sociología se usa el termino para referirse al debilitamiento de las instituciones públicas y la disminución de la confianza en ellas.

