
NOTAS DE CAMPO
“Si Manuela viviera, con nosotras estuviera”, con ese lema, mujeres activistas reclaman la persecución judicial de la que se consideran ser objeto debido a un acto de protesta pacífico que llevaron a cabo en la colina de San Sebastián, en el monumento de las Heroínas de la Coronilla, allí donde Manuela Gandarillas junto a otras mujeres valientes, resistieron al ataque de Goyeneche.
“Es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo”, sentenciaba Fredric Jameson, uno de los teóricos más influyentes en los estudios culturales y la crítica marxista contemporánea.
Hace un mes impartí un módulo en la Maestría en Investigación Cualitativa, de la Universidad Mayor de San Simón. Tuve la oportunidad y fortuna de revisar los avances de investigación de 15 maestrantes quienes, a modo de artesanos, las esculpen. Sacar adelante una tesis de maestría, es una hazaña la mayor parte de las veces, si es que el estudiante además de trabajar debe ejercer otros oficios. Sin embargo, en estos jóvenes, el talento existe, y la pasión también; pues vi la curiosidad e interés en pulir la pericia de investigar.
Las escenas que nos llegan a través de las redes y los medios de comunicación de lo que acontece en Santa Cruz, en la Chiquitanía, o en Bajo Paraguá de las llamas avanzando por doquier, arrasando todo lo que encuentran a su paso, entristece y una especie de desolación nos invade.
El fuego devasta y consume todo a su paso, a la manera de castigo o lección para una especie como la nuestra, que destroza y atenta contra su medio ambiente. ¿Habrá alguna otra especie animal que quema, ataca y hace insostenible el medio que la circunda?
En este mismo instante en el que usted está leyendo estas líneas, las llamas avanzan y continúan devorando hectáreas y hectáreas de bosque, en los departamentos de Santa Cruz, Beni, Pando y parte de La Paz. El Observatorio del Bosque Seco Chiquitano de la Fundación de Conservación del Bosque Chiquitano, reporta que los municipios con mayor área afectada por focos de calor activos y que se encuentran en emergencia, están en Santa Cruz y son: San Matías, San Rafael, San Ignacio, Urubichá, Concepción y Ascensión de Guarayos.
El 12 de marzo de 1930, Mahatma Gandhi, apoyado en un bastón de bambú, salió de su monasterio hinduista para recorrer a pie más de 300 kilómetros y llegar después de casi un mes, a la costa del mar Arábico el 6 de abril. Allí, agarró un puñado de arena rica en sal, lo levantó haciendo la señal de triunfo y pronunció las famosas palabras: “Con este sencillo acto sacudo los cimientos del imperio británico”. Pues con esta forma de protesta pacífica, Gandhi denunció el monopolio británico sobre las minas de sal de la India.
“Llorarás cuando mañana/Ya de ti nadie se acuerde/Porque del infierno verde/Sólo Dios se acordará”, así suena uno de los estribillos de la cueca “Infierno verde” que hace alusión al Chaco, esa inhóspita región, de la que hoy quiero hablar. Hace unos días pude estar en la zona y acercarme a una realidad concreta del país, aquí les dejo algunas impresiones y reflexiones.
A Santiago de Chiquitos, la antesala del cielo, llegó el fuego. Las cifras señalan que ya medio millón de hectáreas fueron arrasadas en distintos puntos del país, pero principalmente en tres municipios de Santa Cruz. Uno de ellos es Roboré, donde el fuego avanzó lamentablemente hacia la reserva del Valle de Tucabaca. La pesadumbre me invade particularmente esta vez, porque hace diez días pude recién conocer un pedacito del sudeste de la Chiquitania que en estos días arde.

