
NOTAS DE CAMPO
El domingo 1 de julio, se llevaron a cabo las elecciones presidenciales en México, y por fin se le hizo ganador al candidato Manuel Andrés López Obrador (AMLO), quien en dos ocasiones anteriores intentó llegar a la presidencia y, por fraudes electorales, ésta le fue arrebatada.
No cabe duda de que para el sector minero, el 24 de junio de 1967 fue la noche más larga de aquel año. El campamento minero de Catavi-Siglo XX sufrió una cruenta represión por el régimen de Barrientos.
A un año de su partida de este mundo, queremos recordar con cariño y admiración a Filipo, como se lo conocía familiarmente. Ese ser humano excepcional, ese vendaval caracterizado por su integridad, por su inclaudicable lucha y su honestidad.
Bajo los argumentos de que el anterior palacio era pequeño, frío, clasista, colonialista, se justifica la construcción del nuevo; un rascacielos tercermundista, como lo califica Agustín Echalar muy acertadamente, y que costó alrededor de 35 millones de dólares.
“El por qué es impensable y el cómo es aterrador”, fueron las palabras del director mexicano de cine Guillermo del Toro ante el asesinato de tres estudiantes de la carrera de cine, cuyos cuerpos sin vida fueron disueltos en ácido para no dejar rastro de su asesinato. Los jóvenes se encontraban en Jalisco realizando un trabajo de estudios, el rodaje de un corto. El karma de ese día para los tres jóvenes fue estar en el lugar y hora equivocados, pues un cartel del narcotráfico se encontraría allí, y los confundieron con integrantes de otro cartel, rival.
Ataque a Siria, más de tres decenas de muertos en Nicaragua, tres estudiantes mexicanos secuestrados y disueltos en ácido, son los sucesos escalofriantes recientes y ejemplos de la podredumbre en la que la humanidad se ha convertido. Estamos tocando fondo y los hechos espeluznantes nos muestran a ciencia cierta que la desintegración de la sociedad avanza a pasos agigantados. Tanta violencia, dirigida al punto medular de la sociedad, la integridad de las personas.
Este 12 de abril, no tenemos qué festejar. Las cifras que muestran el maltrato hacia los niños y niñas son espeluznantes. En la región latinoamericana, aproximadamente existen 70 millones de niños que viven en situación de pobreza, y dos de cada tres sufren continuamente violencia física o psicológica.
Bolivia supera las cifras mundiales de violencia sexual infantil y adolescente. Según la Red de Protección a la Niñez y Adolescencia, 23 por ciento de niños y adolescentes antes de cumplir los 18 años sufren agresión sexual. Esa cifra es muy alta.
La Revolución de 1952 pretendía la construcción de una Nación que pudiera unir y construir lazos entre bolivianos. Aquello que llamamos nación e implica que desde el norte hasta el sur, el último pandino y tarijeño se sintiesen parte de un mismo espacio geográfico, bolivianos; es decir, crear una identidad nacional.
Ocho muertos y más de 20 heridos entre policías y reos fue el saldo del operativo llevado a cabo por la policía en Palmasola, la cárcel más peligrosa de Bolivia y la tercera en América Latina. Días antes se había propiciado un motín en la misma, a consecuencia de la determinación del retiro de niños del penal, debido a un caso de violación de una niña de ocho años con consentimiento de sus padres para obtener dinero dentro la cárcel. Sí, así nomás es la cárcel, por su precariedad, toda la escoria y el bajo mundo está allí y se reproduce.
Hace más de un siglo, un 8 de marzo de 1908, obreras de una empresa neoyorkina, decidieron entrar en huelga y de manera pacífica encerrarse en la fábrica, pues las condiciones laborales para las mujeres eran deplorables, 14 horas de trabajo al día; a ello se añadía, para muchas, llevar el embarazo, la lactancia, dedicarse a las tareas del hogar. Y encima, los sueldos eran bajísimos respecto a los que recibían los hombres. En ese entonces las demandas eran: igualdad en el salario, jornadas laborales de 10 horas, permitir a las obreras la sindicalización como al hombre.

