La picardía de Borges
Borges, ¿redomado pícaro? ¿Cómo un caballero tan serio pudo haber sido un redomado pícaro?
Gracias a la infidencia póstuma de Adolfo Bioy Casares, que accedió a que su albacea publicara sus diarios, tenemos un retrato inusual e íntimo de Jorge Luis Borges, el poeta máximo de Argentina y quizá de la lengua castellana. Una de las facetas previsibles es el buen humor y la picardía de este hombre nada solemne, a quien no le ocurrió nada en sus 80 años de plácida tertulia con Bioy, con excepción, claro está, de la ceguera, que anula todo lo obrado.
Un comentario irreverente y curioso sobre la Ilíada: Borges habla de los héroes homéricos y dice: “Son como los argentinos: no como los del Martín Fierro sino como los de ahora, que necesitan enojarse para pelear. Primero se insultan, después pelean. No habían descubierto la brevedad, como los héroes de las sagas, tenían algo de italianos. Cuando Héctor y Aquiles van a pelear, Héctor propone que juren que, cualquiera resulte el vencedor, se comprometan a respetar el cadáver del otro para que reciba las honras fúnebres. “¿Por qué voy a pactar contigo, perro? –pregunta Aquiles–. ¿Pactan los leones con los hombres y los lobos con los corderos?”
Cualquier episodio de la vida podía arrancarle un comentario irónico. Veamos éste. Dice Bioy: “Me cuenta que, al cruzar la calle Piedras, casi lo pisa un ómnibus; levantó la vista y leyó un enorme letrero: Vicente P. Cacuri. Dice Borges: “Qué raro si lo último que hubiese pensado antes de morir hubiera sido ‘Vicente P. Cacuri’ Nadie lo hubiera sabido”.
Sus apuntes son plenos de información. Por él sabemos que la palabra chancho parece provenir de Sancho, y entonces cita a Groussac: “Este nombre (Sancho) vino –por lo menos desde el siglo XV– a aplicarse en España al cerdo, de ahí la designación más común del animal en la América española”.
Respecto de un colega literato, cita un juicio adverso: “Como descubrió que no puede escribir bien, escribe mucho”. Bioy: “Es una resolución que toma mucha gente”. Borges: “Goethe, por ejemplo. Tiene tantas obras que si señalás alguna como pésima, el interlocutor siempre tiene otras para alegar”.
Borges coleccionaba frases populares como las siguientes: “¿Por qué no te metés en un pozo y oís música de tierra adentro?” “¿Por qué no te hacés hervir y después te tomás el caldo?” Y versos picarescos como éste: “Mucho a las penas no atiendo / Y en todo imito al conejo / Que vive alegre y cogiendo / Hasta morirse de viejo”.
Una anécdota cardenalicia: “El cardenal Wiseman participaba en un banquete; uno de los comensales recordó angustiado que era cuaresma, vigilia, y que el plato era carne. El cardenal no se immutó, bendijo la mesa y dijo: “Declaro todo esto pescado”.
Cuenta que trató de explicarle a una dama lo que era un silogismo. “Si tenemos que todos los felinos son carnívoros y que los tigres son felinos, ¿qué conclusión se puede sacar de esas premisas?”. Bueno, no le dije premisas, sino cosas. ¿Sabés lo que me contestó? Algo que tiene que ver con la Historia natural, que trata de animales”.
“Dios, al crear los animales, cuando llegó al sexo debió de estar cansado: servía también para orinar y estaba al lado del ...”
Salga lo que Salgari.
Saliera lo que Salieri.
Me cuenta frases que inventó: “Estreñido por el deber, obro así”. “Una palabra más, mi general, y lo sucumbo a balazos”.
Yace aquí Jorge Max Rohde.
Dejadlo dormir en pax
Que de ese modo no xode
Max.
En la calle Catamarca
Esquina Ituzaingó
Hay un letrero que dice:
¡Que lo parió!
En la plaza de Belgrano
Pero un poco más abajo,
Hay un letrero que dice:
¿Por qué no se va al badaajo?
En la plaza San Martín,
Pero un poco a la izquierda,
Hay un letrero que dice:
¿Por qué no se va a la m?
Adornado con yuyitos
En el pueblo de Camet
Hay un letrero que dice:
“Hay que lavarse el ...”.
El autor es Cronista de la Ciudad
Columnas de RAMÓN ROCHA MONROY

















