El impacto de la pandemia: 7 consejos para gestionar las emociones
La pandemia de la Covid-19 impactó con fuerza en los distintos ámbitos de la vida de las personas. Sin embargo, es posible reestablecer el equilibrio y bienestar a través de la gestión de las emociones, un aspecto fundamental para afrontar la difícil situación actual que sacude a Bolivia y el mundo.
Para la psicóloga Laura Amador, en los últimos dos años se ha evidenciado el incremento de ciudadanos que presentan un cuadro depresivo, ataques de ansiedad u otros trastornos de índole afectivo o social.
“Los efectos de la pandemia en la vida de las personas abarcan varios aspectos, desde el desarrollo y desempeño de sus habilidades sociales, hasta las evidentes dificultades que se están haciendo más visibles a diario en el campo de la salud mental”, expresa.
Impacto positivo
La gestión emocional es definida como la capacidad de los seres humanos de manejar de forma asertiva y adecuada las emociones. “Hace referencia a tomar verdadera consciencia de la vinculación entre la cognición, comportamientos y emoción, y así generar congruencia entre las tres”, explica Amador.
En ese sentido, destaca la importancia de reforzar este hábito, no sólo en épocas complejas como la actual coyuntura, sino en todo momento. “Lo que sucede con las crisis es que nos plantean situaciones en la que no estamos cómodos y puede evidenciarse, con mayor facilidad, en aquellos temas personales que tenemos pendientes”, puntualiza.
Gestionar las emociones, dice, genera un sinfín de beneficios para las personas. “Entre ellos se puede señalar el impacto positivo en las relaciones afectivas, la adquisición de habilidades sociales fundamentales como la comunicación asertiva y la resolución de conflictos, además de la reducción de situaciones que generen estrés o ansiedad. También la autorregulación del estado anímico y la capacidad expresiva”.
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“Todos somos vulnerables”
El impacto de la pandemia tuvo efectos de consideración en la vida de las personas y cambió radicalmente su rutina cotidiana, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).
“Todos somos propensos a atravesar por una situación en la que nuestro equilibrio y bienestar se ve afectado”, expresa Amador.
Las nuevas realidades como el teletrabajo, el desempleo temporal, la enseñanza en casa y la falta de contacto físico con los seres queridos requieren tiempo para acostumbrarse. Es decir, adaptarse a las modificaciones en los hábitos y enfrentarse a emociones como el miedo y la incertidumbre es difícil, sobre todo para los niños y adolescentes.
Para Amador, esta población es la que requiere una mayor atención debido a que no cuentan con los mismos recursos cognitivos, afectivos y expresivos para afrontar situaciones complejas, como las que se ha desatado con la pandemia.
“Siempre debemos pensar caso por caso y, desde esa perspectiva, comprender a partir de la historia personal que cada uno lleva consigo, junto con otros factores externos y personales”, señala la psicóloga.
En el caso de los menores que están en proceso de construir y consolidar estas herramientas para su vida, es importante que los adultos responsables se tomen el tiempo y dedicación con el fin de acompañar los procesos que están atravesando.
Amador comparte siete recomendaciones que pueden coadyuvar a reforzar la salud mental y generar bienestar a través de la gestión de las emociones en momentos complejos como la pandemia.
1 Buscar ayuda profesional. Uno de los primeros consejos siempre será el de realizar terapia. Esta actividad es recomendada sobre todo para personas adultas.
Amador afirma que muchas veces se escucha que lo que está pasando no es tan importante o es algo que puede ser solucionado por uno mismo. “Nadie niega que sea uno mismo quien solucione sus asuntos, pero el rol del psicólogo es ampliar la perspectiva y conducir a un análisis más objetivo”, explica.
2 Reconocimiento. Es importante hacer las paces con las emociones, dejar de negarlas y reprimirlas, además de hacer el trabajo diario de reconocer la variedad y diversidad de éstas. “Hay que comprenderlas, darles un lugar y recién entonces pensar en manejarlas de la mejor manera posible”, puntualiza.
En ese sentido, afirma que no existen emociones malas ni buenas, sino más bien que todas éstas habitan con una razón y finalidad en la vida de las personas.
3 Expresión. Uno de los temas fundamentales es poner en práctica la comunicación asertiva. Para Amador, éste es un tema extenso que puede resumirse en pensar bien antes de comunicar algo.
En ese sentido, afirma la importancia de ser conscientes de lo que se quiere transmitir, la forma en la que se lo hará y las consecuencias o repercusiones que va a tener. “Recordemos que la comunicación es la base de las relaciones sociales, por lo tanto, debemos darle la importancia que merece al proceso que se genera y estar plenamente al tanto de lo que conlleva”, agrega la psicóloga.
4 Autoconocimiento. Éste es un tema fundamental y en muchas ocasiones no es manejado de forma óptima. Es importante, dice Amador, poder conocerse con el fin de saber cuáles son las distintas reacciones ante situaciones determinadas.
5 Orientación. Encontrar recursos personales para canalizar las emociones es un aspecto esencial. Al respecto, afirma que si a la persona le cuesta manejar su enojo y suele ser alguien que se desborda, puede optar por actividades como correr o nadar, entre otras. Esto le ayudará a orientar la emoción y permitir calmarse para poder analizar con mejor razonamiento la situación.
“Es importante aclarar que no se trata de anestesiar o tapar la emoción y luego desentendernos de ella, este punto sólo hace referencia a tomar una pausa, pero posteriormente retomar aquello que ha producido esa emoción en mi persona”, remarca.
6 Conocimiento. Un aspecto importante es adquirir información sobre las emociones y el mundo que representan.
“Hay mucho material y actividades disponibles que nos permiten tener mayores datos y por lo tanto recursos y herramientas para poder hacer desde nuestra emoción”, afirma.
7 Crear hábitos. La base para gestionar las emociones se resume en percibir, evaluar y expresar. “Si ponemos en práctica estos tres sencillos pasos a diario con las emociones cotidianas que experimentamos, crearemos el hábito de detenernos a pensar en éstas y no solamente experimentarlas cuando llegan y como sea, algo así como un sálvese quien pueda”, expresa.
(*) Laura Esthefany Amador Ledezma es psicóloga. Tiene gran trayectoria en el área de educación especial con personas no videntes y con discapacidad intelectual. En 2020 publicó su primer libro de literatura infantil ¡Miedo! ¿Qué haces aquí?. También dio talleres relacionados al trabajo psicopedagógico y artístico con niños.
Email: lau.eamador@gmail.com
























