Tras las huellas del mejor amigo: revelan la historia del perro en Bolivia
Desde hace cientos de años, los perros ya eran compañeros invaluables en el desarrollo de las sociedades que habitaron el territorio boliviano. Para conocer más sobre esta compleja y milenaria amistad, el Instituto de Investigaciones Antropológicas y el Museo Arqueológico de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS) presentó la exposición única “El perro en nuestra Historia”, un recorrido que exploró la interrelación entre humanos y canes desde su llegada al continente.
La muestra no solo destaca el rol del perro en la caza, el pastoreo y los rituales, sino que también sirve de plataforma para una ambiciosa propuesta de la arqueóloga Velia Mendoza España: que el perro sea declarado Patrimonio Cultural y Natural de Bolivia.
La exposición, instalada en el Museo Arqueológico de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), guio a los visitantes a través de un viaje en el tiempo que demuestra que la compañía fue el primer y más fuerte vínculo entre ambas especies. Este lazo inicial evolucionó hacia una cooperación multifacética, donde los perros se convirtieron en aliados para la subsistencia y la protección. Sin embargo, su rol trascendió lo práctico para adquirir un carácter simbólico y afectivo, integrándose en la vida social de las familias y la ceremonial de las comunidades ancestrales.
Según los organizadores de la exposición, el objetivo fue “reconocer la importancia de un compañero que ha estado a nuestro lado en contextos tan diversos como la subsistencia, la protección, la compañía y la expresión cultural”.
Evidencia tangible y restos
La arqueóloga de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), Velia Mendoza España, especializada en la interrelación humano-animal por más de 20 años, explica a la Revista OH! que la exposición reunió pruebas contundentes de esta antigua relación.
Entre los hallazgos más notables se encuentran los restos de uno de los perros más antiguos de Bolivia, un cachorro de tres meses hallado en el sitio de Achocalla (La Paz), con una antigüedad de 676 a 860 años a.C., correspondiente al periodo Tiwanaku.
Aún más antiguos son dos cráneos del sitio de Qiwaya, datados entre 1.000 y 1.800 a.C., también considerados posibles ofrendas asociadas a un templo. La presencia del perro no se limita a restos óseos; su imagen fue plasmada en vasijas de cerámica, hachas, e incluso en la famosa estela del Barbado en Tiwanaku y en figuras de bronce de parejas de perros de la cultura inca.”Todos esto fue parte de sociedades del pasado”, subraya.
La exposición también mostró crónicas como las de Huaman Poma de Ayala para ilustrar la integración del perro en la vida cotidiana de las sociedades prehispánicas, considerando que sus dibujos muestran a perros interactuando con una diversidad de personajes como “cazadores, con niños, con pastoras, con ancianos”, demostrando su rol activo en el trabajo y la compañía diaria.
Uno de los tipos de perro representados es el “Kala”, el perro sin pelo, reportado desde el periodo Intermedio Tardío hasta el Incaico. Aunque su origen se encuentra en México y hay restos en la costa de Perú, en Bolivia solo se ha reportado un hallazgo de una momia en Carangas, probablemente porque el clima no favoreció su adaptación, explicó la investigadora.
Asimismo, Mendoza destaca que la mayoría de los morfotipos de perros antiguos son muy similares a los perros criollos o mestizos que se ven hoy en las calles, lo que sugiere una continuidad genética hasta la introducción de razas específicas por los europeos.
Este vínculo ancestral, “siempre fiel a sus principios”, sigue vivo, especialmente en las comunidades de pastores actuales, donde el perro aún cumple roles económicos, sociales y simbólicos, protegiendo al ganado y a la familia, e incluso, según las creencias, acompañando a sus dueños a otra vida después de la muerte, añade.
Con toda esta evidencia histórica, arqueológica y etnográfica, la arqueóloga Velia Mendoza España lanzó una propuesta que es el corazón de la muestra: promover la declaración del perro como Patrimonio Cultural y Natural de Bolivia. “Yo creo que cumple todos los requisitos”, afirma Mendoza, explicando que su interés nació en su tesis de licenciatura, al tratar de “recuperar historia” de un animal poco estudiado, pero siempre presente.
“El perro en el mundo ha sido el primer animal domesticado en todo el mundo. Ya desde el paleolítico superior es el animal que ha acompañado miles de años y acá se tienen todos estos restos que están en los museos, en los repositorios, entonces se debería dar lugar a la declaración de patrimonio”, sostiene la experta.
Ella ya había planteado esta iniciativa en La Paz sin éxito debido a una serie de requisitos, pero ahora espera que el interés generado en Cochabamba pueda ser el impulso definitivo para que se reconozca formalmente este legado.
Esta exposición, la primera y única de su tipo en el país, fue planificada para coincidir con el mes de San Roque, el patrono de los perros, gracias a la acogida del museo de la UMSS, una institución que, en palabras de Mendoza, “quiere mostrar algo nuevo a la sociedad también”.
La muestra, que fue planificada con tres meses de anticipación, combinó piezas arqueológicas con textos, paneles sobre genética y representaciones interactivas. Además, conectó el pasado con héroes caninos modernos como Petardo o la perrita rescatista Frida de México, mostrando cómo el perro acompaña procesos sociales hasta hoy. El objetivo final, según la especialista, es destacar la presencia constante de este animal al lado de la población y revalorizar su rol.
El recorrido concluye con una reflexión sobre cómo este vínculo milenario, construido sobre la base de la confianza, la colaboración y el afecto, resistió el paso de los siglos y continúa fortaleciéndose cada día en millones de hogares.
La iniciativa de la UMSS educa sobre el pasado e invita a la sociedad a reconocer y proteger a un compañero que ha sido, y sigue siendo, un actor fundamental en la historia de Bolivia.





























