Emociones negativas, cómo emplearlas a favor
Las cosas no siempre salen como uno quiere. Por ello, es fundamental, aprender a identificar y regular las emociones para gozar de una buena salud mental y bienestar, sobre todo en situaciones complejas como la pandemia del coronavirus.
Los seres humanos perciben el mundo en términos de emociones, ya sean positivas y negativas, las cuales han existido desde siempre como parte de un proceso de adaptación y supervivencia.
Para la psicóloga Verónica Trigo, identificarlas y regularlas es importante y se logra a través de la inteligencia emocional.
“Permite encontrar soluciones constructivas y creativas; resolver los conflictos intra e interpersonales; adaptarnos y recuperarnos de las adversidades; y vivir con plenitud pasando por las tristezas y las alegrías”, expresa.
Las emociones positivas y las negativas están profundamente arraigadas en la biología de los seres humanos. Las primeras son consideradas placenteras, a diferencia de las segundas. Sin embargo, estas últimas no son tan malas como parecen y ayudarían a las personas, en diferentes situaciones de la vida, tanto o más que los estados más optimistas.
Al respecto, Trigo afirma que en realidad no existen emociones negativas en términos de supervivencia. “Ya lo decía Charles Darwin, todas las emociones, incluso las displacenteras, son indispensables para la supervivencia”, agrega.
¿Ponerlas a su favor?
Todas las emociones, incluso las negativas, son esenciales para enfrentar las situaciones cotidianas. “Sin miedo no podríamos identificar las posibles amenazas ni movilizarnos hacia el cuidado. La ira nos predispone hacia la lucha y la búsqueda de justicia. Sin incomodidad, no sentiríamos la necesidad de realizar cambios ni se gestaría el impulso para salir de nuestra zona de confort”, afirma Trigo.
Por su parte, dice, la vergüenza y la culpabilidad pueden promover la responsabilidad. “El estrés puede ser positivo porque permite activarse frente a situaciones amenazantes. La frustración nos permite convivir con la falla y la imperfección y es necesaria para encontrar bienestar incluso en la adversidad”, agrega Trigo, quien además comparte 10 consejos que ayudarán a gestionar las emociones negativas para aprovecharlas a su favor.
1 Exteriorizar las emociones. Las personas suelen reprimir las reacciones negativas y eso les imposibilita gestionarlas. Hablarlas, escribirlas o convertirlas en arte son algunas formas de exteriorizar lo que se siente.
2 Reconocimiento. Es importante tomarse el tiempo para conectar con las emociones, ser conscientes de todas, ponerles nombre, reflexionar sobre el origen, permite visibilizar lo intangible y regularlas.
3 Visibilizarlas. Identificar a quién contar es fundamental. Existen investigaciones que muestran que las personas que reprimen sus emociones negativas tienen una mayor probabilidad de sufrir enfermedades físicas y mentales.
4 Distancia. Muchas veces es necesario darse un tiempo para no caer en un ciclo repetitivo de pensamientos que acrecientan el problema y dificultan la resolución. En ese sentido, J. Pennebaker, psicólogo social, propone la “escritura expresiva” que consiste en escribir 20 minutos cada día durante cuatro días, con el fin de manifestar las reacciones.
5 Dimensionar el problema. Frente a una emoción negativa, se tiende a sobrestimarla o minimizarla. Por ello, dar la verdadera dimensión al problema ayuda a resolverlo. Se puede, por ejemplo, utilizar la técnica del “termómetro emocional”, el cual consiste en imaginarse un termómetro que va del 0 al 10 y preguntarse: 1 ¿cuánto me está afectando esto?, 2 ¿cuánto tendría que afectarme?, 3 ¿cómo elijo actuar?
6 Identificación. Es importante preguntarse qué función tiene cada emoción. Por ello, es necesario identificar lo que siente. Generalmente la ira está al servicio de la lucha, el miedo dirige hacia el cuidado, la tristeza busca compañía para fortalecerse, la indecisión puede promover la reflexión, la culpabilidad invita a ser responsable, la incomodidad impulsa a salir de la zona de confort, etc.
7 Diferenciar. Existe una gran diferencia entre reaccionar y responder. La primera tiene que ver con actuar impulsivamente; hacer lo primero que se le ocurra, activando sólo su cerebro primitivo. En cambio, responder implica actuar conscientemente desde la reflexión, como resultado de la activación del neocortex, (corteza cerebral que nos diferencia de los animales).
Uno de los temas fundamentales es definir quién quiere ser en esta situación. No se olvide que sus acciones lo definirán. Elija respuestas que sean coherentes a sus valores, principios e identidad. Recuerde que tiene derecho a sentirse mal, pero no a tratar mal.
8 Atienda sus pensamientos. Estos son los que dirigen sus emociones y decisiones. Muchas personas son acumuladoras de pensamientos y recuerdos que sólo contaminan y tergiversan la realidad. Por ello, es importante realizar la “higiene mental”, que consiste en imaginar un basurero o un río que se lleva aquellos pensamientos tóxicos e inservibles. Asimismo, es fundamental evitar llegar a conclusiones absolutas, evidenciadas en palabras como “siempre” (me va mal), “nadie” (me quiere), “todos” (me ignoran).
9 Dirección. Es importante orientarse hacia la solución o la aceptación. Frente a las emociones negativas, muchas veces, las personas se quedan en la preocupación y en la queja. Para ello, el antídoto es tener un pensamiento resolutivo.
En esta situación, se recomienda hacerse tres preguntas: ¿Qué puedo hacer yo (y hágalo)?, ¿quién me puede ayudar (y acérquese o pida)?, ¿qué no puedo controla, (y trabaje en la aceptación)?
10 Fortaleza. Construya y nutra su red de apoyo. Tenga en cuenta que las emociones negativas se diluyen en compañía. Por ello, es fundamental que busque ayuda profesional cuando usted o su entorno no sepan cómo resolver un problema.
(*) Mgr. Verónica Trigo Padilla estudió Psicología en la Universidad Autónoma de Madrid, España. Es psicoterapeuta individual, de pareja, familia, niños y adolescentes. Asimismo, es tallerista y docente. Tiene estudios y experiencia profesional en España, Inglaterra, Estados Unidos y Bolivia.



















